Con más de una década de carrera durante la cual se ha convertido en un ícono del rock mexicano con apenas tres producciones (“Ely Guerra” – 1992, “Pa’ Morirse de Amor” – 1997 y “Lotofire” – 1999), Ely Guerra acaba de editar en terreno estadounidense su nueva producción, “Sweet & Sour, Hot y Spicy”. Un delicioso caldo donde se compenetra con su “yo” sensual, en una experiencia que se transmite con canciones intensas, imágenes y frases sugerentes que adornan el arte del disco.
Ely nos habla de la necesidad de expresar en este disco la dualidad que viven las mujeres como ella, las recriminaciones por ejercer el derecho a ser sensual y los conjuros para atraer el amor…
Dos Discos en Uno
El hilo conductor de este disco lo descubrí mucho antes. Lo descubrí cuando vi que mi estado de ánimo desde hace un tiempo es ambivalente. O me encuentro muy bien, o me encuentro muy mal, o cuando estoy bien es a pleno estar mal. Entonces, siento que de ahí viene la terapia de querer asociar las dos partes extremas y descubrí eso incluso antes de escribir los temas.
Soy una persona que estando de gira no escribe mucho. Es como un proceso que tengo que vivir de manera separada. Debo confesar que cuando empecé a escribir las canciones para este disco andaba en lo correcto al querer hacer un disco doble, no porque tuviera muchas canciones, sino porque eran dos sensaciones totalmente ambivalentes.
El Afro
Viene de hace un año atrás y viene un poco de esta ambivalencia y de lo que ya empecé a comprender de lo que era el disco. En nuestra sangre corre esta cultura con la que nos educaron, con eso de que “hay que buscar el placer, hay que buscar la felicidad”, pero por otro lado nos la niegan. Nosotros mismos nos la vivimos negando. Yo no soy la excepción, durante este disco he estado queriendo aprender a recibir el placer sin culpa, así que el afro era un poco eso, reírme un poco de mí misma, aprender a que la intensidad con la que nacíva a estar siempre ahí, pero puedo reírme de ella de vez en cuando. Ese tipo de cosas me incitaron a hacerme este look.
Soy Bonita ¿Y Qué?
Recuerdo que desde mi primer disco este punto como sensual y femenino siempre ha estado, pero a mí me lo recriminaron mucho. Siempre me castigaron que yo fuera una mujer sensual, que fuera una mujer que cuidaba mi apariencia física y fuera músico al mismo tiempo y fuera compositora como que no era la regla. La regla era ser poco femenina e inclusive hacerte medio fea para trascender musicalmente y a mí me parecía una injusticia. Llegué a vivir muchas cosas muy estúpidas, como que viniera el presidente de mi compañía disquera cuando tenía 20 años y habiendo firmado un primer contrato me dijera “eres demasiado sexual en el escenario” y yo le tenía que responder diciéndole, “pues ese problema es tuyo, no mío”, si lo toleras tu o no lo toleras tu va a ser tu pedo, no el mío. Toda esta carga emocional a mí me llevó a raparme, por eso anduve pelona, pero recuerdo que esa fue una de mis épocas más femeninas. Yo salía al escenario descalza, vestida con faldas muy sutiles, con blusas muy pegadas, con chiffones transparentes, siempre dando a relucir que estar pelona era un acto de rebeldía. Pero, al mismo tiempo, me hizo redescubrir que yo tenía una estética que no podía estarme todo el tiempo reprochando y que no podría permitirle a los demás reprocharme algo que la vida me dio. Lo que pasa es que ahora yo lo vivo desde otro punto, siento que por fin me perdonaron eso de que la gente dice: “pues, eres bonita pero al mismo tiempo ofreces algo de calidad”. Ya me lo perdonaron y ahora lo están disfrutando porque hoy mismo me han invitado para hacer portadas de revistas de moda y cosas a las que nunca antes me habían invitado, por eso mismo.
Por eso, siento que ahora lo que cambió mas bien fue lo de afuera. Lo que cambió fue que hoy la gente y el público finalmente accede a unas propuestas musicales que parten desde un fundamento femenino y que somos mujeres comunes y corrientes que no somos mujeres que requerimos del bisturí para agradar, sino que lo que queremos es como mujeres comunes, como mujeres que trabajamos y como mujeres que estamos en nuestra casa haciendo de comer, atendiendo a los amigos o a la familia. Lo que queremos es compartir eso y yo creo que hoy en día es lo que la gente acepta.
Reconciliaciones
Creo que el mundo está cambiando. Los tiempos demandan otras cosas, hay más apertura, es un momento femenino complejo y ese momento es en realidad un momento festivo para la mujer, no sólo para la mujer que hace música, sino para la mujer que hace tortillas en el mercado, para la mujer que creyó que lo único que le deparaba el destino era estar en casa y hoy nos damos cuenta de que hay un espacio y que hay que luchar por él y que en definitiva tenemos una naturaleza de hacer crecer el mundo y que nos tenemos que dividir.
Eso creo que lo estoy viviendo hoy mismo. Estoy viviendo una complejidad total, una complejidad en la que mi vida me hace entender que la música es importante para mí, no sólo para estar en un escenario y sentirme bien, sino para recibir un dinero y sentirme una mujer que laboralmente funciona y que ante la sociedad genera beneficios. Por otro lado, yo también quiero ser mamá y en algún momento me enamoro demasiado y lucho contra eso, porque todo el tiempo vi el ejemplo de que había que abandonar tus planes personales y que sí te enamoraste hay que abandonar todo lo demás. Yo vivo esa dualidad que creo viven muchas mexicanas de mi edad y que por eso las nuevas generaciones tienen otra apertura, porque nos está tocando romperla y ojalá que se nivele.
La Propuesta
Pues, la verdad de “kitsch” no tiene nada. La verdad es que cuando canto canciones como “Quiéreme Mucho” siento ganas de llorar, o ¿será que mi personalidad es kitsch?. Pero, la verdad es que es muy sincero todo. Yo soy muy intensa y en cierta medida poseo un alma muy nostálgica y siempre la melancolía me ronda hasta en los momentos más felices, y digo: “¿por qué lloro, si estoy feliz?, ¿por qué la felicidad me hace llorar?. Es algo que no comprendo y es algo que indudablemente va a estar marcado por el resto de mi vida en el plano artístico.
Arte Picosito
Son fotografías que realizamos Pico, Ricardo Trablusi y yo. Ricardo Trablusi es el fotógrafo, pero Pico y yo estuvimos siempre queriendo explicarle muy bien la idea, porque quería mostraer una onda así medio “Pin-up girl”, porque queríamos enfocarla a lo sensual pero, al mismo tiempo, pícaro. O sea, todo el tiempo estuvimos buscando un pretexto para darle la imagen perfecta al fotógrafo y él lo logro de la manera ideal y cuando estábamos haciendo el arte, yo decía: “¡las fotos están increíbles, están exquisitas!. Pero…. ¡son demasiado reales!”, y yo no quería que mis fans o la gente que nos conociera se confundiera con la chava que está queriendo ser sensual. Y ahí está el arte, que no se confundiera con la tipa que está queriendo promover la estética solamente. Yo lo que quería era generar emociones, cuando vieras el arte sintieras la sensualidad pero ¡de verdad!, y en lo que es la sensualidad que cuando vieras el arte sintieras cosas excitantes y emocionantes.
Me parecía que las fotos eran demasiado reales y fue cuando caímos en cuenta de que había que hacerles algo dramático y Pico trajo la idea de que tenían que pintarse y fue así como iniciamos el proceso de pintar las fotografías. Para mí fue darle al clavo, ahí está una realidad pero impregnada de fantasía, una especie de obra de arte pero también inspirada en base a emociones, así que artísticamente me pareció muy lindo.
