A Beto Cuevas le gusta vivir en Los Ángeles, porque según él esto le permite la posibilidad de ser “invisible” y no sentirse tan asediado como lo sería si viviera en México o en su natal Chile.
Sin embargo, eso no quiere decir que sus fans tengan que cambiar de geografía para poder disfrutar de su música, ya que ha sido incluso por estos lares donde comenzó a fraguar lo que sería el disco y el espectáculo de “Miedo Escénico”, su primer material como solista tras haber dejado atrás sus días como vocalista de La Ley.
Aprovechando los días previos a su regreso a los escenarios angelinos, hablamos con el cantautor acerca de sus recientes viajes, la evolución de sus canciones ahora que ya han recorrido más camino y lo que significa traer el show completo a la ciudad que es prácticamente su casa.
De ida y vuelta
La verdad es que me fue muy bien. He estado viajando a varios países, ahora vengo llegando de República Dominicana, donde fui a hacer un concierto semi acústico, que también puedo hacer gracias a un formato diferente para hacer conciertos acústicos con el que he estado experimentando. Viene a ser una alineación de trío, o sea, batería, bajo y yo tocando guitarra y cantando, y me fue tan bien que tuve que abrir un segundo concierto y la pasé muy bien.
Lo que voy a presentar aquí en Los Ángeles es, básicamente, mi show eléctrico con toda mi banda, pero probablemente al final, habrá un pequeño set acústico de ese tipo, porque me gusta el sonido y una cosa que funciona muy bien en este tipo de formato es que cuando hay menor sonoridad, sobre todo de parte de las guitarras, como que hay un lugar mucho más amplio para la voz, como en este caso y justamente para trabajar la dinámica de esos matices.
Entonces la verdad es que me gusta mucho y he estado haciéndolo entre shows eléctricos y también semi acústicos con esta formación de trío, que me funciona bastante bien.
En acústico
Yo me di cuenta de que la gente descubría algo, que la gente no había podido escuchar con tanta claridad y es justamente esa posibilidad la que tienen, de escuchar mejor la voz y escuchar mejor la letra, lo que dicen las canciones.
Son dos cosas diferentes, yo no sé si podría directamente decir si prefiero esto o lo otro, porque en realidad la experiencia de estar en el escenario y hacer un show eléctrico y hacer un show de rock es una cosa muy buena, pero también lo otro es algo muy interesante.
Lo que pasa ahora, al incluir estos shows de tipo acústico, es que se me amplían las posibilidades de formato y de cosas que puedo hacer siendo solista, porque también cuando estás en un grupo estás a la fuerza obligado a estar con el grupo. En cambio, ahora yo puedo cualquier día subir al escenario con una guitarra, solo o hacer una banda completa, o hacer una banda semi acústica con mis músicos.
En un concierto a veces es importante el matiz, sobre todo en el sonido. Por ejemplo, si tú vas a un concierto de tres horas, en el que todo es música a “full power”, pues de repente terminas tú mismo tapándote los oídos, porque es algo físico, es algo que te afecta físicamente. Pero, si tú puedes jugar con esa ola de intensidad y entregas algo fuerte poderoso y potente, y de repente bajas a una cosa en donde el silencio es parte de la música, es una experiencia musical inolvidable. Entonces, con las experiencias que he tenido últimamente, creo que ese va ampliando mi rango como músico, como intérprete y como artista en general.
Las “no tan nuevas” rolas
Las canciones de mi disco como solista ya son parte de mí, son una cosa que llevo a flor de piel y las he interpretado de distintas maneras, pero ya son parte central de lo que yo soy como artista y no las siento para nada ajenas.
En un principio, sí. Porque son canciones nuevas y se siente un poquito lejano uno de esas canciones, en comparación a canciones que interpreté por tanto tiempo con La Ley, pero ya mis canciones tienen una vida y mis canciones tienen un público que las ha escuchado y eso es algo que se nota en todos los conceptos que he hecho hasta ahora.

La gente no sólo canta “Vuelvo” y “Háblame”, sino que cantan también “El Cínico” o “Are You Sorry” y entonces te das cuenta de que esos tres años que estuve fuera de las pistas, no fueron en vano. Simplemente, fueron para trabajar un buen disco que finalmente la gente supo apreciar. Y la gente misma lo dice, no es que yo les diga que éste es un buen disco y tienen que pensar que lo es, ya que nadie está obligado a ser condescendiente con un artista.
Si un artista hace un buen disco, la gente lo expresa. Si el disco no es tan bueno, o no le gusta tanto a la gente, la gente también lo dice y lo ves en sus páginas de Facebook, MySpace, Twitter y todo eso.
Yo estoy muy a gusto con todas las canciones de “Miedo Escénico”, ya que son canciones que siento que escribí de una manera tan honesta, que esa honestidad se traspasó al corazón de la gente y la gente responde en consecuencia.
Viajando ligero
Todos tenemos bienes, pero también tenemos que aprender a dejar las cosas y en el ejercicio por dejar las cosas materiales y viajar más ligero uno aprende una cosa que es maravillosa: ¡la vida, que se la recomiendo a todo mundo! (y no quiero parecer un predicador, pero es que yo lo he experimentado y es una sensación maravillosa y que no la compra ningún dinero) que es el mero acto de dar.
Dar algo, lo que tú puedas, puedes ser tú tiempo y por eso me gusta trabajar en ocasiones con gente como “Padres contra el cáncer” y visitar a los niños en el hospital y no necesariamente irlos a visitar con una cámara detrás que me esté grabando viendo a los niños y tocando con mi guitarra, sino de una manera discreta y no de una manera política; porque lo que yo siempre he repudiado de los políticos es que cuando están en sus campañas y en sus candidaturas, tú los ves en los hospitales y los ves saludando a los niños y yéndolos a ver y todo eso, cuando la verdad es que ese tipo cuando llegue al poder, no va a ir al hospital a ver a los niños por su cuenta y si lo hace, lo va hacer con una cámara detrás para qué la gente diga, “ay, mira qué bueno que es este político o esta persona, mira lo que hace”.
La verdad es que a mí ese tipo de “bullshit” nunca me ha gustado, las veces que lo he hecho que me han visto con una cámara, es porque la organización a veces lo ha necesitado, pero siempre ha sido a regañadientes, porque me parece que lo lindo de entregar tu tiempo y de dar lo que puedo dar es, justamente, hacerlo sin esperar nada a cambio.
Y eso es lo que de alguna forma he estado experimentando y es lo que le recomiendo a toda la gente que haga, en la medida de sus posibilidades. No quiero decir que tienes que sacarte el pan de la boca para dárselo a otra persona, pero normalmente si te pones a pensar, todos nos quejamos más de lo que nos deberíamos quejar, porque siempre hay alguien que está mucho peor que nosotros.
Entonces, cuando uno comienza a ubicarse en la vida y con uno comienza a darse cuenta de que uno tiene mucho más de lo que de repente tienen otras personas, te das cuenta de que también tienes la gran posibilidad de poder dar un poco y ese acto es mágico, porque la sensación que sientes al haberlo hecho aunque nadie lo sepa, es una cosa que te eleva y que te hace casi, casi, flotar en el aire.
Segundo disco
No estamos muy lejos del próximo disco, porque ya comencé a trabajar canciones nuevas. No he entrado todavía así de lleno en el estudio, pero ya empecé a componer y a mentalizarme, y me gustaría mucho sacar la continuación de mi carrera como solista, mi segundo disco como solista el año que viene, probablemente entre marzo y julio.
Para ser “invisible”
Me gusta vivir en Los Ángeles, porque en Los Ángeles puedo ser invisible y en esta ciudad puedo hacer cosas como lo que pienso hacer en el próximo video. Puedo salir a la calle, puedo irme a cualquier lugar, me puedo meter entre la gente y pueblos afirmando que la gente que me ve con mi guitarra en la calle va a pensar que soy solamente un músico en Hollywood Blvd. tratando de ganarse la vida y esa posibilidad, esa invisibilidad es algo que valoro mucho, porque en otros países no lo puedo hacer. En otros países, siempre tengo que salir y siempre tengo que estar con alguien de seguridad al lado mío y estoy bajo el escrutinio del ojo público.
Sin embargo, acá en Los Ángeles si hay alguien que me conoce, probablemente me salude o a lo mejor ni siquiera lo haga, porque aquí hay una especie de código de dejar a la gente famosa hacer su vida y ese código es algo muy interesante para las personas que llevamos mucho tiempo en el ojo público y es una de las razones principales por las cuales me gusta vivir en Los Ángeles.
Me encanta mi país, me encanta ir a México y me gusta hacer todo eso, pero también me gusta la posibilidad de ser invisible y de ser como todas las personas, porque eso es lo normal, lo normal para cualquier persona que tiene su trabajo. Es poder llevar una vida común y corriente cuando salen de su trabajo y ese es el precio que tienes que pagar cuando es una persona famosa, y la gente que no es famosa puede decir, “pero está buenísimo que la gente te reconozca en la calle y que se saquen fotos contigo”, y sé ¡está muy bueno! pero cuando eso se convierte en tu vida y cuando eso invade espacios muy personales de tu vida, ya no es lo mismo.
Como yo siempre he hecho un trabajo muy fuerte para mantener los pies sobre la tierra, el vivir en Los Ángeles me permite vivir una realidad para seguir conectándome con la gente, haciendo canciones que sean honestas y no escribiendo canciones el punto de vista de una persona está en un altar y que mira a todas las personas desde arriba hacia abajo.
Beto Cuevas se presenta este sábado 15 de Agosto, en el Club Nokia de Los Ángeles
Fotos cortesía Jesús Jiménez
