Odisea “Vive Latino” 2004

By Edgar RuedaJuly 29, 2008Music Festivals

Vive Latino 2004Más de 60 mil jóvenes hicieron del Foro Sol de la Ciudad de México su nicho catártico en el Quinto Festival Iberoamericano “Vive Latino” para apreciar el talento de Mars Volta , Ill Niño, Bersuit Vergarabat, Antidoping, Cartel de Santa, Control Machete, La Cuca, Circo, Ely Guerra, Fobia, Dildo, Santa Sabina, Haragan Y Compañía, Julieta Venegas, La Barranca, Maldita Vecindad, Auténticos Decadentes, Lucybell, Lost Acapulco, Moderatto, Rata Blanca, Televisión Kamikase, Volumen Cero, Zoé y Shibalba.

Evolución

Sin duda, fue la versión más controlada y tranquila que se haya realizado hasta ahora. Desde las 9:30am, cuando se abrieron las puertas del Foro Sol se vio el gran fluido de jóvenes. En total, hubo tres escenarios: rojo, azul y verde. A los tres islotes acústicos llegaban las hordas que tuvieron la oportunidad de elegir a quién aplaudían y a quién no.

 

El Recuento

En el escenario rojo o escenario principal, se colocó una gran pantalla, en la que se proyectaban videos y opiniones de los asistentes. “¡Qué viva el rock!” y “¡qué chingue a su madre Bush!”, fueron el preámbulo para que apareciera la banda mexiquense Dildo, que comenzó la batalla sonora, al tiempo que seguían entrando jóvenes al lugar y las taquillas anunciaban que los boletos se habían agotado.

El grupo Zoé secundó el escándalo con su pop groovie bien elaborado, apoyados por el gran audio de la producción. A diferencia de los festivales anteriores, en esta versión el poder sonoro de los equipos montados por los organizadores dejaron lucir a la mayoría de los grupos.

El ambiente se prendió con los argentinos de los Auténticos Decadentes, grupo añejo de ska macizo y romántico que penetró en los oídos como si se tratara de una agrupación de moda entre los adolescentes. Sus rolas fueron bien recibidas y causaron brincos generalizados, que hicieron temblar el piso de el Foro Sol.

Siguió Control Machete con su rap con toques de vallenato regiocolombiano. Aunque se extrañó la voz de grueso calibre de su ex vocalista Fermín IV, los machetes hicieron esfuerzos por agradar, y lo lograron.

Continuó la tijuanense Julieta Venegas quien llegó a capitalizar el potente marketing que le ha apoyado especialmente en la nación azteca. Así Julieta pudo demostrar que puede tocar tanto en el escenario del más pequeño antro hasta en el más grande estadio. Su pop suave y melodioso agradó hasta al más neopunk de los asistentes.

Después se presentaron los Babasónicos. Sin duda, una de las mejores bandas argentinas en la actualidad. Sus integrantes son propositivos, atrevidos y suenan excelente; pasan y llegan modas al suelo argentino, pero Babasónicos siempre con una imagen fresca, siguen siendo fieles a sus influencias new wave y sus propuestas novedosas.

 

Sra. Cuca

La Cuca, que sólo se reunió para este festival y cuatro funciones más en otros espacios, sonó increíblemente potente. José Fors, quien más que envejecer se añeja, sigue siendo un verdadero líder en el escenario y un ejemplo a seguir de como ser un “frontman” para todas las nacientes bandas actuales.

Entre corbatas punk, coloridos aretes retro ochenteros, pantalones a media pantorrilla y pelos en punta, en el escenario dos, la asistencia recibió con entusiasmo a Azul Violeta con su funk cumplidor a secas, aunque sin duda le robó público del escenario tres a los miamenses de Volumen Cero, quienes hicieron su debut en tierras mexicanas ante un reducido público, comparado con el que había en los otros dos escenarios.

Por su parte, y sorpresivamente, los Amantes de Lola, antiguos y un poco aburridos, juntaron en el escenario tres a unos cuatro mil asistentes y dejaron desamparados a Liquits en el dos, a pesar de que invitaron a Meme y Joselo de Café Tacuba a palomear.

El Hip hop misógino y desangelado del Cártel de Santa tuvo una audiencia curiosa más que fanática, pues el grueso prefirió apoyar a la entregada y honesta Ely Guerra, quien con un cuarteto de músicos de primera, evadió leves fallas técnicas para, tan femenina como siempre, se robara a un buen puñado de millares de jóvenes, sobre todo con las canciones “De la Calle” “Ángel de Fuego” y con su versión de “Júrame”, de María Greever.

 

Al Caer La Tarde

La lluvia fue intermitente y antes de las seis afortunadamente nunca cayó de lleno. A eso de las tres de la tarde los exZurdok, ahora Vaquero, se quedaron con unos 800 asistentes, pues la mayoría se volcó a ver a Julieta Venegas.

Caso curioso fue el del escenario Caravana Sol, donde estaban programados varios grupos entre ellos Tolidos, Elli Noise, Superstelar y los Angelinos Pastilla, y que por razones de fuerza mayor tuvieron que cancelar, mantuvo congregados hasta a dos mil personas sólo por ver a las bellas edecanes. Más allá los grafiteros hicieron brotar arte callejero de sus latas.

Mientras la tarde caía y la Cuca se preparaba, las gradas se llenaron, los pedazos de tela arrancados del piso hicieron volar cuerpos enfundados con camisetas lúdicamente estampadas con leyendas tipo “Vengo solo”, “Hago el ruido y el smog”, “Perra/Perro del mal” y “En vías de desarrollo”, arrancaron innumerables sonrisas.

El único grupo de reggae, Antidoping, convocó a unos cinco mil también, en medio de alegres arengas pacifistas, que tuvieron gran eco. En el mismo escenario, el tres, El Haragán y Cía. fue un exitazo con cerca de diez mil cabezas que corearon las letras del rolero urbano, sobre todo su éxito “Muñequita de Hule”.

El momento argentino del folclor rudo de Catupecu Machu fue opacado por lo postmo-cool de Babasónicos en el escenario principal. Seguirían por los proscenios bandas como Maldita Vecindad, los recién reunidos Fobia y las dos cartas fuertes del festival: The Mars Volta e Ill Niño.

Cabe mencionar que a Mars Volta le quedó un poco grande el vive latino. Mucha gente optó por mejor ver a Moderatto que con una propuesta metalera de covers, pero bastante agradable a la gente, cerró con gran dignidad el escenario verde, mientras al terminar Mars Volta los de New Jersey; Ill Niño, dieron cátedra de cómo se debe hacer el New Metal con su toque latinoamericano.