Kevin Johansen ha vuelto con una recopilación, “Songs & Canciones”, este argentino nacido en Alaska que vivió en Montevideo, Nueva York, Buenos Aires, California y en fin… de orígenes dispares
De entrada, Kevin Johansen te hace sentir como en casa. Quizá sea por la atención, por el sentido del humor o por ser, simplemente, un arqueólogo de las palabras, como ya le han dicho antes. Dice sentirse “muy latino” a pesar de haber pasado parte de su infancia en Estados Unidos, un argentino de mundo (nacido en Alaska), de madre melómana, la misma que le metió la “argentinidad” por todos los poros con música folclórica, tango y todo lo demás.
Johansen ha sabido absorber distintas influencias culturales, y mezclarlas con el dinamismo de su vida para parir un estilo muy propio en la música, aunque lo cierto es que aún no termina de definirse. Le fascinan todos los géneros musicales: cómo surgen, de dónde se derivan, lo que te hacen sentir, y se ríe de la obligación de categorizar una canción o un disco con un género específico.
¿Dónde te pongo? ¿Pop, rock, folclor? “Es la historia vivida. Son distintas canciones. Si la canción es buena, va a perdurar y va a tener un público. Si no lo es, no durará. Así de simple”, explica con su voz cavernosa.
De esa misma forma, alejándose de clichés, Johansen se ha ganado muchos seguidores en Latinoamérica y España con su propuesta creativa y distinta: géneros inventados, por así decirlo, su juego de palabras, su bilingüismo, conciertos junto a un ilustrador “Liniers”, un disco doble “Bi”, en el que fluye sus raíces mestizas. Y la lista no termina.
Ahora, después de 15 años de carrera discográfica, su obra ya se compone de 10 discos, el último, un álbum recopilatorio, “Songs & Canciones”, con temas como “Logo” con Ileana Cabra, de Calle 13; “Baja a la Tierra” con Lila Downs y “No voy a ser yo”, con Jorge Drexler.

Kevin estuvo en Los Angeles para hablar de la peculiaridad de su música, las travesías de su vida y su nueva promesa de éxitos.
¿Cómo consideras que ha evolucionado tu música?
Evoluciona orgánicamente. Lo cierto es que uno como artista y con el pasar de los años logra cierta madurez, consiguiendo mantener intacta esa curiosidad para crear algo nuevo. Me gusta el desafío de poder sorprenderse a uno mismo. En líneas generales, somos cobardes, no nos gusta mirar todo, sobre todo lo feo.
Y el término “des-generado,” ¿qué manifiesta en realidad?
Surge de mi pasión por los géneros musicales. Me fascina como surge un género, cómo se cristalizó para convertirse en lo que se le denomina. Creo en todo los cancionistas y me apasiona el tema del aprendizaje musical. En fin, soy un cancionista y aprecio todo, desde una milonga o una balada hasta algo más roquero o folclórico.
Pop, rock, folclor, música brasileña, milongas, etc., ¿hay algún otro género musical que quieras probar?
Probablemente en el disco nuevo, que estoy por grabar en julio, me aproxime a una bachata, tengo ganas. Yo escuchaba la bachata en New York hace más de 20 años e incluso tengo una semi-pseudo bachata “des-generada” en mi primer disco “The Nada”. Le puse que era una “bachonga” porque es mitad milonga. No puedo con mi genio y juego de palabras (dice entre risas).
¿Cuál fue el punto de inflexión en tu carrera?
Cuando saqué el disco “Bajo el brazo” en Buenos Aires en el 2000, previo a la crisis grande de la economía argentina. Hice una presentación muy exitosa, sorpresivamente vino muchísima gente. El disco se había repartido entre amigos, conocidos y alguno que otro periodista. Eso, agregado con mi otro disco “Sur o No Sur”, lanzado en el 2002, marcó el antes y el después.
Tienes colaboraciones con grandes de la música, ¿cómo se dio esto?
Siempre te vas encontrando con artistas en festivales de música que vienen a tu país y halagan tu música, y es recíproco. Luego conoces a la persona detrás del artista y te llevas una grata sorpresa porque son bellísimas personas. En el caso de “Songs & Canciones” hay colaboraciones con gente que quiero mucho como Jorge Drexler, Ileana Cabra de calle 13, Lilia Downs y León Giego.
¿Aprecias su diversidad? Lo vemos claro con Liniers…
Exacto. Fue muy positivo la colaboración porque fue una forma de explicarse lo “des-generado” que llevo dentro y que trasciende a lo musical. ¿Por qué no traer al escenario a un colega de otra disciplina? Siempre digo: él hace algo que no se escucha y yo hago algo que no se ve. Así que es absolutamente complementario.
Hay quienes piensan que los discos recopilatorios representan un punto final a una carrera. ¿Qué les dirías a estos críticos?
Que tienen razón. Es un punto final a la carrera o un nuevo comenzar. Diría que es un punto y seguido. “Songs & Canciones” incluye los 12 títulos de mi carrera que la gente siempre grita de alguna forma (Guacamole, Cumbiera Intelectual, Logo). Es representativo de lo que hice en estos últimos 15 años de mi vida.
Entonces, ¿qué viene después de “Songs & Canciones”?
En mis planes está hacer un disco que represente mi vida en Buenos Aires. Honrar la música de esta ciudad, como el rock argentino, pero también con una mirada panamericana; como por ejemplo, apreciar una buena cumbia ya sea chilena, colombiana o chilombiana, como dicen. O un sonido de banda, una bachata o una salsa, algo más bailable, hasta algo reggeatonero.
Ese, parece, será el nuevo desafío de Kevin Johansen.
