
California le había llevado la delantera a Nueva York en materia de fusión. No tanto por la calidad, pero por la cantidad de proyectos que germinaron por estas tierras, y mientras que bandas como Ozomatli, Quetzal, Slowrider y muchas más habían hecho un trabajo decente en materia de combinación de ritmos e influencias musicales, muchas veces caían en el rumbo de lo predecible.
Musicalmente, Yerba Buena no sólo deja mordiendo el polvo a todos estos combos (como lo hicieron el año pasado en el Hollywood Bowl, cuando opacaron fácilmente a Ozomatli) sino también a otros que ya se habían estancado un poco en su propia fórmula (Orishas) en lo que atañe a conjunción de ritmos afro caribeños y hip hop. Yerba Buena va más allá, ya que al no temerle a la tecnología y al mismo tiempo ser conocedores de primera mano de las raíces de la música con la que trabajan, nos dejan un disco que es deliciosamente bailable a la vez que es inteligente, imaginativo y visionario, cualidades impensables en la mayoría de la música “guapachosa” de hoy en día.
Hay momentos que son verdaderamente sublimes, como en la canción “Tu Casa, Mi Casa”, donde entre Carlinhos Brown, Xiomara Lugart, El Chino, Pepe Martinez y Cucu Diamantes nos hacen llorar al enseñarnos las posibilidades de géneros que ya necesitaban una sacudida… en inglés, o en español. Lo encuentras en todos lados.
Te gustará: Si te apatece bailar sin prejuicios, degustas el latin jazz, o si simplemente te gusta la fusión de alto calibre.
