Al amparo de One Shot Records, nos encontramos con un experimento sónico excelente de dos bandas viviendo la experiencia de ser latino en ambos lados de la frontera. Por un lado, nos encontramos a los chicos de Destruction Made Simple, con la contundencia de su mezcla de ska, metal, punk y demás referencias underground, hacen un cóctel musical bastante explosivo pero lleno de letras con conciencia política. Por otro lado tenemos a Karma, los hijos de Tijuana que aprovechan el espacio en su disco para poner en claro que además de la potencia también entran líricamente en otros terrenos (la canción “Ornitorrincos” es una de las más audaces del conjunto de canciones que componen su colaboración) y aunque hay cosas muy duras y hasta experimentales, también hay punk melódico para no alienar a las masas, aunque eso no quiere decir que no les guste pasar del complaciente ska al más salvaje hard core y de ahí a ritmos “baladescos”… todo en menos de tres minutos. Lo encuentras en todos lados.
Te gustará: Si te complace transgredir los límites del punk en ambos idiomas.
