A este disco le cuesta un poco más de trabajo “licuar” sus influencias para hacer una fusión más trabajada, pero quizás esa sea la intención de Miguel Oldenburg, quien en ocasiones en medio de un rock muy pop, atiborra de referencias de su natal Venezuela a un tema que de esa manera pierde lo predecible. Y, a pesar de que el disco es muy pop, no es necesariamente complaciente, ya que varias de las canciones requieren de una segunda escuchada para ser apreciadas en su totalidad (por si las dudas, es bueno tener a un amigo venezolano para ciertas traducciones… o ver muchas telenovelas venezolanas).
A pesar de tener canciones que si podrían convertirse en temas de telenovela, se le perdona lo cursi gracias a temas como “Vinotinto”, en donde la fusión cuaja y trabaja muy bien y pareciera que nos invita a escuchar otro disco, un disco en el que las convenciones comienzan a derrumbarse… pero en realidad no es así. El disco contiene una canción en inglés llamada “Outsider”, para aquellos que prefieran el idioma de Shakespeare y cierra con “El Vuelo del Turpial”, un tema instrumental que exprime la última gota del folclor que se logró colar en este disparejo disco. Pero, si quieres saber más de este hijo del Bravo Pueblo, puedes pedir el disco a través de su website: www.migueloldenburg.com
Te gustará: Si te atren las fusiones al estilo Maná, si has sido influenciado grandemente por la cultura venezolana… o si eres de allá.
