A pesar de todo comentario negativo que se llevó la Mala después de la salida de este disco cuya portada la muestra extremadamente sexy, hay que ser justos al evaluar esta nueva producción y decir que el producto final es bastante bueno. De entrada, la Mala nos desarma con una canción que la pone en un plano de fragilidad y pesimismo, pero no necesariamente contrario a aquello que había hecho con canciones como “Tengo un trato”, ya que en este disco las letras tampoco son fáciles de digerir.
Hay situaciones llenas de matices atonales y ritmos embebidos de la sofisticación musical del nuevo flamenco, muy a tono con el concepto “Mala”. Y aunque también incurre en algunos clichés propios del hip hop, hay mucha más propuesta musical e intelectual en cada verso de la Mala que en muchos intentos defectuosos del llamado “regional urbano”. Las rimas siguen siendo filosas y no alcanzan a ser complacientes, continúan llenas de ironía y pesimismo cuando la Mala se propone contagiarnos el miedo y la paranoia del otro lado del glamour hiphopero. En ocasiones, como en la canción que le da título al disco, la Mala se muestra tierna cantando durante el primer minuto de la canción para después llevarnos a una ruta bizarra, que es la mismo tiempo reagge, r&b, flamenco, blues y rutas intermedias. Y algo así es el resto del disco, inconforme y semi-caótico… pero sexy como la portada. Lo encuentras en todos lados.
Te gustará: Si te gusta el hip hop en español sin sonsonetes desesperantes, o si tienes una debilidad por todo aquello que tenga algo de flamenco.
