El nuevo disco de Los Cenzontles no les dirá mucho a aquellos que sientan una profunda aberración por la música mexicana y las fusiones que son posibles con ésta, pero a quienes reconocen ser fanáticos del trabajo de Los Lobos, les atraerá la idea de que los créditos del disco están divididos entre Los Cenzontles y David Hidalgo (quien también milita en bandas como Los Super Seven y The Latin Playboys), además de que también aparece Linda Ronstadt, Pete Sears, Julián González y Los Estrada Brothers, por lo que este disco tiene un sabor muy especial.
A pesar de que existen canciones tradicionales como “El chubasco”, “Cien años”, “Creí”, “Las ciudades” y “Mi único camino”, la instrumentación con la que se acompañan estas canciones las acerca a a un nuevo tipo de fusión, algo muy parecido a lo que hizo Lila Downs en su último disco. Por ahí hay destellos de Zydeco, blues, folk y otras yerbas que hacen que estas canciones suenen frescas y renovadas. También hay una serie de “jams” en donde al parecer sólo se trata de mostrar las posibilidades del hibridaje y que están más cerca del rock en la tradición musical mexicana.
Sin embargo, es en esos momentos cuando es más difícil diferenciar dónde empieza una tradición musical y termina la otra, pero también es donde se consiguen los momentos más sublimes del disco. Esos momentos en que la voz de Fabiola Trujillo y la de Lucina Rodríguez se unen a la de David Hidalgo son los que le dan una personalidad única este disco, aunque el trabajo en las guitarras también es de primera línea.
Te gustará: Si eres fan de Los Lobos, los Cenzontles o cualquier otro animal melódico con raíces aztecas.
