
Aunque el disco nos deja con una sensación de estar escuchando canciones que hubieran podido salir en cualquier otro disco de La Ley, es bueno saber que los jugos creativos no se han estancado del todo entre Frugone, Clavería y Cuevas, quienes han dejado de lado casi completamente su lado “unplugged”, para este nuevo disco (y digo “casi”, ya que también existen varias baladas).
A pesar de tener un sonido impecable (gracias a la supervisión de Humberto Gatica y KC Porter), y tener el característico “punch” de La Ley, el mayor mérito del disco es saber hacer frente a temas a los que el rock (un género que se supone debe ser más rebelde por naturaleza) le ha sacado la vuelta en estos tiempos obscuros de políticos títeres y libertad de expresión cuestionable (como lo demuestra Beto al fotografiarse con una cinta adhesiva en la boca). Aunque la canción aportada por Alejandro Lerner no contiene la rabia de “Todo a Pulmón”, el tema “Surazul” compensa la falta de nostalgia y tristeza en un disco que no es malo, pero que tal vez no será tan memorable como “Invisible”. Lo encuentras en todos lados.
Te gustará: Si eres fan de La Ley.
