• Dro Atlantic S.A. / Warner Music Argentina
Entre el 18, 20 y 21 de abril de este año, uno de los espectáculos más esperados se llevó a cabo en el Luna Park de Buenos Aires. Bajo la gracia de una obra monumental y con el apoyo de una banda de primera (Bersuit), Andrés Calamaro regresaba no sólo de uno de tantos autoexilios a su patria, sino del autoexilio que el cantante se había impuesto de los escenarios. Causa de celebración para sus paisanos quienes con veneración se unían a la repatriación de uno de los músicos más pródigos del rock argento. En estos tres conciertos Calamaro también regresaba a reinterpretar en vivo una parte de su extenso repertorio, uno que llevaría varios días para ser interpretado de manera más completa pero que con este regreso ya puede darse el lujo de darle al mundo “probaditas”. Porque eso es lo que son las 21 canciones de este excelente disco en vivo (en donde, por supuesto, hay infaltables como “Flaca”, “El Salmón”, “Loco”, “Te Quiero Igual”), en donde no sólo se luce Andrés, sino también su hermano Javier Calamaro, con el excelente tema “No me Nombres” en donde además de la voz de Javier, el solo con la guitarra y el slide es uno de los más bellos de éste y otros discos.
Bersuit luce lo mejor de sus habilidades en la cumbiambera versión de “Las Oportunidades”, mientras que en el tango “Por una Cabeza” es impecable el acompañamiento de la magnífica guitarra de Juanjo Domínguez y en “Desconfío”, la presencia de Juanse, cantante de Ratones Paranoicos enaltece la talla de leyenda de un Andrés Calamaro inmenso (por ahí flotaba también el fantasma de Pappo). Con una voz permanentemente ronca, lijada a base de cigarrillos, alcohol, nunca deja de ser una delicia escuchar el tema “Estadio Azteca”, que al ser co-escrito por Marcelo Scornik (“El Cuino”), une de manera bizarra el exilio de Calamaro en España, el de Scornik en México y la reivindicación de Calamaro en los escenarios argentinos mientras Andrés se apropia de los versos de Martín Fierro a mitad del tema recitando, “Gracias le doy a la Virgen/ gracias le doy al Señor/ porque entre tanto rigor/ y habiendo perdido tanto/ no perdí mi amor al canto/ ni mi voz como cantor”, no lo hubiéramos podido decir mejor. Lo encuentras en La Historia del Rock y en donde vendan discos de importación.
