No hay hechos, ni datos históricos que expliquen dónde se comenzó a sembrar la hoja del tabaco. Pero, lo cierto es que los primeros en comercializarlo fueron los españoles, luego de la gran visita de Cristóbal Colón al caribe en 1492.
Origen Aborigen
Algunos de los marineros contaron que vieron a los aborígenes que habitaban el actual territorio de Cuba fumando unos cigarros enrollados en hojas que parecían de plátano y palmera. Por ende, varios de los conquistadores europeos siguieron la costumbre y fue así como se exportó hasta el viejo continente. Dicen que el embajador francés en Portugal, Jean Nicot, se hizo amigo del tabaco y que de ahí proviene el nombre de la nicotina. En cambio, la palabra cigarro, en referencia al puro, proviene de la palabra indígena “sikar”, término Maya que utilizaban los indios para el acto de fumar.
Puros Para Duros
La tradición de fumar habanos se volvió muy popular por toda Europa, siendo común entre los militares ingleses, franceses, holandeses, portugueses y, por supuesto, españoles; estos traían sus hojas de tabaco desde Cuba. El parlamento británico comenzó a cobrar impuestos por la exportación del tabaco, por lo que su uso se volvió más exclusivo y lujoso.
La popularidad de los habanos entre los caballeros ingleses creó la tradición de fumarlos acompañados de la mejor copa de brandy o cognac. Del otro lado del océano, en el Nuevo Mundo, los puros se estaban sembrando con semillas y hojas cubanas, volviéndose lo más exóticos de fumar. Después de la guerra civil estadounidense, a mediados del siglo XIX, el cigarro proveniente de Cuba se volvió un símbolo de estatus entre los norteamericanos.
Prohiba Cohiba
A partir de la revolución cubana en 1960, Fidel Castro prohibió la exportación de los habanos cubanos, convirtiéndolos en un lujo difícil de conseguir. Los puros reconocidos mundialmente como los Cohiba, Partagás, Romeo y Julieta, y muchos más ya no se pueden conseguir fácilmente debido al embargo comercial de Estados Unidos. No son accesibles como antes pero la popularidad de los cigarros hechos a mano siguen siendo símbolo de poder y también son controversiales, desde el puro preferido por Lewinski hasta el criticado cigarro del gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.
