Vistas de impresión, playas vacías, historia a raudales y pueblitos con encanto: esa es la oferta de la Ruta 1 de California para un viaje inolvidable y asequible para el bolsillo
Dicen que es la carretera más bonita del país, y quizá tengan razón. Al fin y al cabo lo tiene todo: su recorrido bordea el Pacífico casi todo el camino, apenas hay tráfico y el trazado invita a pararse cuantas veces hagan falta, como si se hiciese el camino en bicicleta.
Es la Ruta 1 que recorre la costa desde el sur hasta el norte de California. Se trata de una carretera con historia, misiones de los curas franciscanos, vistas de impresión, pueblitos con encanto y playas para pasarlo en grande.
Les proponemos comenzar en Los Angeles y llegar hasta San Francisco, tomando y abandonando la ruta a ratos mientras corre paralela por la otra ruta histórica del estado dorado, la 101 —bautizada como El Camino Real—, pero siguiendo su trazo más hermoso, el que arranca en San Luis Obispo y alcanza su punto álgido al paso por Big Sur, para después atravesar pueblos importantes como Carmel o Monterey, este último famoso por su increible sopa de almejas —New England clam chowder—, servida en un pan gigante en el puerto.

Parada obligatoria es la misión de San Luis Obispo, una de las muchas que fundó el franciscano Fray Junípero Serra, un religioso español que dejó su impronta en toda la costa. Después comienza el camino imponente, los mil y un acantilados bordeando el Pacífico hasta la parada frente al Castillo de San Simeón, donde yacen los elefantes marinos en una playa que tienen tomada desde hace años. Si queda tiempo, el castillo merece la pena, residencia personal del magnate de los medios William Randolph Hearst, una excursión de casi medio día entre cantidad de habitaciones de estilo europeo y piscinas exageradas.
Son necesarios un par de días más otro de excursión por San Francisco antes de emprender la vuelta hacia Los Angeles, con gran cantidad de hoteles a módicos precios para pasar la noche. Un camino inolvidable.
