En 1984, el director mexicano Carlos Enrique Taboada se dio a la tarea de dirigir una cinta que combinaba el género de horror con el punto de vista infantil y que con un ritmo pausado y un par de acertadas elecciones en los papeles principales (a cargo de un par de niñas que apenas andarían por los 10 años), logró superar con creces sus anteriores esfuerzos en el terreno del horror con cintas como “Hasta el viento tiene miedo” (1967), “El libro de piedra “(1968), y su también muy popular “Más negro que la noche” (1974).
A pesar de ser la menos conocida de las cuatro cintas, su reciente edición en DVD demuestra que la última película de Taboada (fallecido 10 años después tras haberse dedicado más a la televisión) es también la mejor. “Veneno para las hadas” nos muestra a Graciela (Ana Patricia Rojo), una niña obsesionada con las historias de brujas, quien aprovechando una serie de coincidencias logra convencer a su amiga Fabiola (Elsa María Gutiérrez) de que ella misma es una bruja y comienza a gobernar su voluntad inyectándole el mismo miedo con el que los adultos manipulan a los pequeños. Sin embargo, el abuso no puede durar toda la vida y todo cambia después de que Graciela obliga a Cristina a que la inviten a pasar las vacaciones en el rancho de sus papás, mientras que continua con sus preparativos de preparar un “veneno para las hadas”. El giro inesperado que toma la historia es uno de los momentos más memorables en la historia del género de horror en el cine mexicano.
