La primera cosa que sorprende de la cinta del director francés Sylvain Chomet es la ausencia de diálogo y la manera como un fondo de jazz de Benoit Charest y un ingenioso uso de los sonidos ambientales son suficientes para sostener a la historia de un pequeño huérfano solitario llamado Champion, quien apoyado por su abuela en su gusto por el ciclismo, se convierte en una maravilla de la bicicleta lo cual llena de orgullo a la gente de su pequeño poblado y al mismo tiempo provoca la envidia a la mafia francesa.
Completamente diferente de las hyper producidas caricaturas de Disney, The Triplets rescata el encanto del cine mudo mientras nos muestra como Champion es secuestrado y convertido en cautivo de un grupo de gente con intereses obscuros que no están dispuestos dejarle conseguir el cetro del “Tour De France”, por lo que su abuela, Madame Souza, se da a la tarea de rastrear a su nieto con la ayuda de su perro Bruno y un grupo de ancianas de recursos bastante interesantes, que además de ser artistas musicales ayudan en la búsqueda del prodigioso ciclista.
