“Bless me Ultima”, arte chicano en pantalla

By Luca Verne. Los AngelesFebruary 21, 2013Cine y TV News

“Bless me Ultima”, arte chicano en pantalla

La cinta de Carl Franklin es una interesante adaptación de la novela de Rudolfo Anaya, de estreno en EEUU el 22 de febrero.


Luke Ganalon tiene cara de niño pero la mente de un adulto. Por su estatura y complexión nadie diría que tiene 12 años, un efecto que magnifica cuando comienza a explicar con absoluta clarividencia lo que quiere hacer en la vida y cómo fue el proceso de rodaje de su primer gran película, “Bless Me Ultima”. Su personaje es el hilo conductor de la adaptación de la novela de Rudolfo Anaya, un clásico de la literatura chicana.

Tres meses tardaron en completar el rodaje de una cinta ambientada en Nuevo México en 1944. Se trata de la turbulenta historia de aprendizaje de Antonio Márez, el niño protagonista. Una misteriosa curandera, Última, va a vivir con la familia de Antonio, a quien le enseña el poder del mundo espiritual.

A medida que la relación entre ambos crece, Antonio comienza a cuestionarse la estricta doctrina católica que le han transmitido sus padres. A partir de una serie de eventos misteriosos y, por momentos, aterradores, Antonio debe lidiar con cuestiones que tienen que ver con su propio destino, con la relación entre el bien y el mal y, en última instancia, con cómo reconciliar los poderes de Última con los del Dios de su Iglesia.

“Bless me Ultima”, adaptada para el cine y dirigida por Carl Franklin, es una cinta producida por Jesse B’Franklin, Sarah DiLeo y Mark Johnson, un proyecto que aunque modesto comparado con las grandes producciones de Hollywood ha comenzado con fuerza en varios de los mercados por los que ya ha pasado.

De acuerdo a Johnson, su estreno en El Paso, Texas, fue un gran éxito, siendo número uno en los cines de la ciudad fronteriza, un fenómeno parecido a otras urbes de Nuevo México por los que ha pasado. Ahora se estrenará en más de 250 salas de cine de todo el país, por lo que Johnson espera poder hacer ruido.

“No solo se trata de recuperar el dinero de la inversión, sino de tener impacto a nivel cultural”, apuntó el productor.

Todo dependerá de si encaja con el público en general, no solo el hispano. Pese a dar la sensación de estar orientada hacia la cultura latina, Martínez confía en que llegue a un público más amplio puesto que es una historia que es válida para todo el mundo. “Espero que se vea como algo más grande que algo latino. Los valores de la religión, la familia, puede ser cualquier historia de un inmigrante, chino, vietnamita o armenio. Es una historia muy americana, la historia de los chicos que volvieron de la guerra”, explicó el actor, que interpreta el papel del padre de Antonio.

Eso pese a que el libro ha sido retirado de varias partes del país por ser considerado anticatólico, un argumento con el que los protagonistas no están de acuerdo. Se trata más bien de una cuestión espiritual que no critica el catolicismo como tal. “Creo que es porque si hablas de la iglesia católica y otro tipo de espiritualidad lo consideran endemoniado”, afirma Martínez.

Es un título venerado de la literatura chicana que por fin ha llegado al cine y que, como dicen los actores del elenco, no cuenta con ninguna estrella en pantalla sino con la adaptación de la obra literaria. Los adeptos de Rudolfo Anaya lo sabrán agradecer.