Llevándose a casa el premio de la Academia como mejor actor para Sean Penn y el de mejor actor de reparto para Tim Robbins durante la pasada entrega de los premios Oscar, Mystic River se ha convertido en uno de los filmes más celebrados de su director Clint Eastwood. Con un guión adaptado por Brian Helgeland de la novela de Dennis Lehane, Eastwood reunió a un reparto de primera para traernos su más reciente producción en la que se dedica a explorar los obscuros laberintos que habitan las mentes de tres personas aparentemente “normales”, pero con muchos secretos que esconder.
Después de haber nacido y crecido en el mismo barrio, un trío de niños bostonianos (Jimmy Markum, Dave Boyle y Sean Devine), ven destrozada su amistad la noche cuando un par de policías pedófilos obligan a Dave a subir en su auto y abusan sexualmente de él. Dave nunca vuelve a ser el mismo y las vidas de los jovencitos toman rumbos distintos, hasta que años después a raíz del asesinato de la hija de Jimmy Markum (Sean Penn), las vidas de Sean Devine (Kevin Bacon) y Dave Boyle (Tim Robbins), vuelven a entrecruzarse cuando este último es señalado como el principal sospechoso del crimen. Pero, la cinta no sería lo mismo sin el aporte del resto del elenco ya que Laura Linney, Marcia Gay Harden y Laurence Fishburne ayudan a que resuene con mayor intensidad esta historia de gigantescos malentendidos y culpas irreparables. Tim Robbins nos vuelve a mostrar su capacidad de volver frágil su inmensa figura y Sean Penn aumenta la dimensión del lienzo en el que Eastwood ha vuelto a hacer de las suyas… esto dicho en el mejor sentido de la palabra.
