El otro héroe disfuncional que también ya se ha convertido en el Sherlock Holmes de nuestros días (y uno de los favoritos del género policíaco hoy en día) es Monk, el detective que a pesar de pasar la mayor parte de su vida tratando de superar sus fobias y manías, logra gracias a estas mismas ver los detalles que muchas veces sus compañeros policías no logran observar y de esta manera resolver los casos en donde los crímenes parecen irresolubles, o en donde el culpable no es el que todo mundo señala.
En esta segunda temporada, Monk continúa tratando de resolver el misterio que lo mantiene más frustrado y que es el asesinato de su esposa y a lo largo de varios de estos episodios volvemos a sentir la recurrente presencia de la difunta y el continuo e infructuoso esfuerzo de Monk para sacudirse las fobias y reintegrarse al departamento de policía de San Francisco, del que fuera parte antes de volverse completamente incapacitado para continuar en sus filas. Como siempre su ex-jefe, el Capitán Stottlemeyer (Ted Levine) continúa contratándolo muy a su pesar ahora que Monk ofrece sus servicios como detective privado, mientras que su asistente-enfermera Sharona (Bitty Schram, quien se convierte en la nueva versión del Dr. Watson) sigue brindándole la ayuda y la atención necesaria para que Monk pueda funcionar más allá de sus fobias (a pesar de que muchas veces tira la toalla al sentirse madre de otro hijo mayor que ella). Algunos de los personajes que ya habían aparecido en las otras ediciones regresan en esta ocasión para deleite de aquellos que han seguido la serie desde un principio, aunque no es necesario verlos en ningún orden para poder disfrutar de cualquier capítulo. También contiene audio en español.
