{sidebar id=105}Julien Temple dirige su muy personal tributo a la memoria de Joe Strummer, el indiscutible líder de The Clash, la banda inglesa que cambiara el rumbo de la música para mucha gente comenzando en el punk y redefiniendo el género y las aspiraciones del mismo antes de su final implosión a principios de los 80. Muchas de las conversaciones con gente como Bono, Johnny Depp, Martin Scorsese, Courtney Love, Steve Buscemi, John Cusack, Matt Dillon, Flea y Anthony Kiedis de los Red Hot Chilli Peppers le confieren a la película la magnitud del legado de Strummer, y en su mayoría aparecen fotografiados al lado de una hoguera, compartiendo sus memorias como lo hace uno en esos campamentos escolares y de esta manera van fluyendo un torrente de historias que nos presentan distintas versiones del mismo hombre y su música.
También vemos muchas cosas que no conocíamos de Strummer, e incluso para los más ávidos fans será reconfortante ver las escenas en donde aparece como extra de una cinta que él mismo musicalizara, escenas de la inesperada reunión entre Strummer y Jones en un pequeño concierto en Inglaterra, además del sinnúmero de ilustraciones del puño del mismo Strummer con las que se ilustran distintos episodios de su vida y sus bandas. Varias partes de la cinta mezclan imágenes aparentemente ajenas, desde trozos de cintas como “Animal Farm” de George Orwell, “Mistery Train” de Jim Jarmusch o el capítulo de South Park en donde aparece Strummer, lo cierto es que la inusual narrativa que utiliza Julien nos sirve para comprender los tiempos y las circunstancias que llevaron al músico a asesinar su propia carrera musical, para después reinventarse en una carrera que fue demasiado corta para ser disfrutada en plenitud, tanto por él como por sus fans.
