La cinta del director Tod Browninges, sin duda, una de las más perturbadoras de todos los tiempos (dicha reputación le costó haber sido vetada por más de 30 años en Inglaterra). Pero, es imposible no pensar en la influencia que ejerció en cineastas como Jodorovsky y su “Santa Sangre”, además de muchos otros que han continuado mezclando historias de horror, amor y venganza con el circo como escenario.
Tras haber dirigido a Bela Lugosi en la original “Drácula”, Browning decidió encarar la historia del monstruo desde un ángulo perturbadoramente humano por lo que en esta cinta la mayoría de los actores eran verdaderas atracciones de shows ambulantes que explotaban sus “peculiaridades” (las gemelas siamesas Daisy y Violet Hilton, Johnny Eck “el chico sin piernas” y Zip y Pip, dos hombres de minúsculos cráneos que inspiraron el nacimiento del comic “Zippy the Pinhead”, de Bill Griffith).
Basada en el cuento corto “Spurs” de Tod Robbins, “Freaks” es la historia en la que una trapecista del circo se casa con un rico enano, sólo para tratar de heredar su dinero y disfrutarlo al lado de su amante “el hombre fuerte”. Sin embargo, esta pareja “normal” no cuenta con el fuerte lazo que une al grupo de deformes, quienes por supuesto tienen que limpiar la afrenta que se le ha hecho a su amigo y, por ende, a ellos mismos. Browning sacrificó la presencia de actores profesionales a favor del incómodo realismo de su elenco y ello le valió el repudio del público y la crítica hace más de 70 años. Ya era hora de que el tiempo le hiciera justicia a esta obra que mira al monstruo de una manera más compasiva que el mismísimo Frankenstein.
