CrossroadsRalph Macchio tuvo la mala fortuna de no poder sacudirse nunca la imagen de “niño frágil” que lo distinguió en “The Outsiders” y convirtió en un éxito a “The Karate Kid”. Sin embargo, una de las cintas más memorables de los amantes del blues y sus descendientes es protagonizada por Macchio, quien bajo la dirección de Walter Hill retoma la vieja leyenda popularizada por la canción de Robert Jonson, quien decía haber vendido su alma al diablo a cambio del talento para interpretar el blues.

Aunque dicha leyenda tiene raíces más profundas (que pueden ser rastreadas a su origen Yoruba en África) y en años recientes se ha retomado la historia en múltiples ocasiones (James Brown recientemente hizo “Beat The Devil”, al lado de Clive Owen) no deja de ser entretenido ver a Macchio como un virtuoso de la música clásica -pero enamorado del blues- secuestrando al senil Willie Brown -leyenda del blues que es interpretado por Joe Seneca – quien después trata de recuperar el alma que le había vendido hace años al diablo.

La escena final de la cinta es la recompensa perfecta, ya que es un duelo musical entre la técnica del heavy metal y la del blues con slide, que aunque en cámara es interpretado por Steve Vai y Macchio, es ejecutado por unas manos como las del “Buena-Vista-Social-Club-Ry-Cooder” que le dan impecable interpretación al solo que de tan bueno, le quita la sonrisa al diablo.