Antes de ir a ver “Control” -la cinta obligada de esta edición-, hay dos cosas que debe uno realizar a manera de ritual: ver la película “24 Hour Party People” y darle una repasada a la música de Joy Division, el grupo del cual han copiado su estilo musical bandas como Interpol, She Wants Revenge y muchas más que siguen redescubriendo día a día al grupo musical liderado por Ian Curtis, el carismático cantante que a las puertas del éxito internacional, decidió quitarse la vida para dejar uno de los huecos más grandes en la escena de Manchester. Filmada completamente en blanco y negro, la cinta del director Antón Corbijn se encuentra disponible casi en su totalidad en youtube y por ahí circulan copias piratas traídas de México, pero no sería mala idea honrar la memoria de Ian yendo a ver “Control” al cine.
El actor Sam Riley, quien es el encargado de darle vida a Curtis, hace un muy buen trabajo en cuanto a la manera de interpretación por la que se caracterizaba el cantante y la cinta hace lo propio al comunicarnos los demonios que lo habitaban por dentro y que alimentaban su atormentada música. Riley es perfecto para mostrarnos la fragilidad y confusión de Curtis, para quien el amor se convierte en promesa de salvación primero y en la fuerza destructora que lo llevaría a la depresión y al suicidio más adelante… la frase “Love will tear us apart” resuena de manera diferente después de ver la cinta.
