Ciudad De Ciegos

By Jose Alberto HermosilloJuly 30, 2008Cine y TV News

{sidebar id=117}El principio del tan renombrado “Nuevo Cine Mexicano” fue “Ciudad de Ciegos”, en 1990. Varias historias convergen dentro de un apartamento de una ciudad donde los seres humanos transgreden y fornican, viven y se hunden en un sub-mundo del cual no pueden salir, porque no tienen a dónde ir, o como dice la canción “aquí me quedo, aquí nací y aquí me quedo…” En un apartamento se van registrando cronológicamente las diferentes épocas del México moderno a través de las personas que lo habitan, de sus hijos, sus nietos sus obsesiones, sus amores y sus problemas. No se ve cuándo llega la gente o cuándo se va, simplemente están instalados ahí, viviendo, sufriendo, gozando, otros amando y otros tantos dejando que la vida pase sobre ellos. Aquí la fe desaparece, la esperanza se aleja y los valores humanos se degradan en una forma absorbente, denigrante y mundana, nadie muere, pero nadie se salva. Se necesita estar ciego para vivir en “Ciudad de Ciegos”.

 

Al inicio, las voluptuosas piernas de Gabriela Roel caminan por la calle, la cámara se abre, se ve su cara, la belleza de la actriz mexicana que participó en “Old Gringo/Gringo viejo” y algunas de sus escenas fueron cortadas porque su hermosura eclipsaba a las de la que una vez fuera símbolo sexual de Hollywood, Jane Fonda.

Dirigida por Alberto Cortés (“Amor a la vuelta de la esquina”, “Violeta”) quien logra hacer una película que te atrapa. En cuanto a lo que edición se refiere, los cortes entre época y época a veces son suaves y discretos, o a veces muy abruptos, algo que descontrola al espectador.

La presentación del DVD es escueta y anacrónica, la descripción es ambigua ya que no es lo que dice la contraportada, puesto que no tiene intriga, ni suspenso alguno y el apartamento para nada es misterioso. “Ciudad de Ciegos” es simplemente un drama urbano que narra las vidas de diferentes personas que habitan un apartamento en la Ciudad de México en distintas épocas, eso es “Toño, Pepita y flor”… Con todo y eso, la recomiendo ampliamente como una película mexicana para gustos diferentes, como el mío.