La leyenda del monstruo de Loch Ness recibe un tratamiento cinematografico que la sitúa un poco entre "E.T." y "Free Willy", con toda la ventaja que proporciona la tecnologia CGI por lo que si uno tiene que pasar por la insufrible labor de llevar a los niños a ver una cinta en estas navidades, por lo menos sabemos que hay una que es pasable. La cinta nos presenta la historia del joven Angus MacMorrow (Alex Etel) y su inesperado encuentro con un extraño objeto ovalado que termina siendo en verdad un huevo de lllamado "Waterhorse" y que al romper su extraño cascarón se encuentra en este mundo asombrado de lo que ve y con un apetito insaciable. Al principio, el inusual animalito parece ser la mascota perfecta pero al ir creciendo de manera increíblemente rápida se convierte en un secreto difícil de esconder. Lo que viene a continuación es la mezcla de la que les hablé al principio de la aventura de quienes quieren salvar a "Crusoe" (porque así lo bautiza el niño) y quienes o no creen que exista o estan convencidos de que no debería existir y harán lo necesario para que así sea. Emily Watson y Ben Chaplin complementan la poca complejidad del mundo adulto que tiene la cinta
