Aunque esta cinta pareciera ser una tanto similar a lo que fue “The butterfly effect”, la simple presencia de Adrien Brody y Kris Kristoff erson ayuda a darle la credibilidad necesaria para que nos animemos a ir a ver una cinta de “regresos al futuro” y destinos alterados… y que desafortunadamente le crea similitudes con “Jacob’s Ladder”.
En esta ocasión, el director John Maybury nos pasea por un argumento que tiene más pesadilla y hasta un poco de pedofilia involuntaria, cuando nos muestra a Jack Starks, un ex-combatiente de la Guerra del Golfo quien padece de amnesia, éste termina siendo acusado de homicidio al regresar a su natal Vermont y tras ser confinado a un manicomio estatal se convierte en conejillo de indias del Doctor Becker, quien lo somete a un tratamiento basado en una serie de drogas experimentales las cuales se le aplican mientras es atado con una camisa de fuerza y se le encierra en un cajón de la morgue. Es en este estado en el que Stark logra transportarse al futuro, en donde se vuelve a encontrar con Jackie (Keira Knightley), a quien conociera años atrás el mismo día en que lo acusaron de homicidio, pero que ahora ya está más crecidita (por eso lo de la pedofilia involuntaria) y lo tratade ayudar a encontrar una manera de evitar su muerte. Aunque el “twist” del final es un tanto telegrafiado, la manera como se maneja el suspenso hace que valga la pena ir a verla… eso y la excelente música de Brian Eno.
