La nueva aventura del director James L. Brooks (quien tenía la buena reputación de haber dirigido “As Good as It Gets” (1997) y “Terms of Endearment” (1983), fracasa en el desarrollo de sus personajes y en la longitud de varias escenas (algunas tan largas que terminan obligando al espectador a pensar en si tiene más ganas de palomitas o chocolates). Y no es que haya nada malo con las actuaciones ya que, aunque moderado, Sandler hace una tarea decente con sus conocidas explosiones de furia contrastadas con su voz infantil. Y aunque Téa Leoni también tiene escenas que resultan hilarantes, es Cloris Leachman (quien hace el papel de la abuela de la casa) quien se roba escena tras escena en esta desigual historia.
Pero, no todo es reclamos. Al menos el acento de Paz Vega no traiciona del todo a la cinta, pero con un poco más de dos horas de duración no se puede asegurar que el talento natural de la Vega para la comedia la rescate del todo a “Spanglish”. La historia (que desde su inicio ya comienza a desempolvar clichés) nos presenta la jornada de Flor (Vega) y su hija Cristina (Victoria Luna) quienes después de haber dejado México atrás comienzan a rehacer su vida en Los Ángeles, con el natural choque cultural que esto implica. Ello se hace más evidente cuando, por azares del destino, Flor comienza a trabajar como empleada doméstica en casa de una adinerada familia anglosajona.
Lo que sigue después, es una serie de tensiones que se desarrollan a partir de las diferencias ideológicas entre uno y otro sector del espectro económico y cultural. Con una edición que le hubiera restado por lo menos media hora de película, Brooks hubiera tenido un producto más fácil de digerir, pero en lugar de eso termina con una cinta que resulta pesada de ver, con elecciones musicales cuestionables (segun la cinta, todos los latinos escuchamos a Ozomatli y que adoramos las versiones en español de Cristina Aguilera) y lejos de ser la puerta grande a Hollywood que se le había prometido a Vega.
