Otra historia que también tiene que ver con la inocencia, pero en su expresión más “pura”, es sin duda la cinta del director Gillies MacKinnon, en la cual el pequeño Paul (un niño de apenas 10 años) se convierte en el hombre de la casa tras la muerte de su padre, mientras trata de que se mantenga unida lo que queda de su familia: su hermano Lee y su madre Mel, quien para colmo de males ha caído en el hábito de las drogas, lo que hace más difícil la situación de todos. Pero, éste es sólo el principio de los líos para el pequeño Paul, ya que Lenny, aquel que fuera gran amigo de su padre, es quien se ha convertido en el “dealer” personal de su madre, lo que empeora la situación de la dependencia.
Es así como Paul se ve forzado a buscar afecto en otro lado. Una mesera embarazada, llamada Louise (Keira Knightley), se convierte en la fuente de afecto del pequeño, alivio que es sólo temporal ya que Lenny termina mostrando su verdadera personalidad al ponerle una paliza que la obliga a dar a luz antes de tiempo, lo que termina comprobando que el verdadero enemigo de Paul es aquel que pensaba que conocía de toda la vida.
