PrimerPara aquellos que cayeron rendidos por el inteligente encanto de cintas como “Memento” y “Pi”, que eran al mismo tiempo fascinantes en su estructura como en su concepto, “Primer” representará el hallazgo de este año -y tal vez por varios años más-, no sólo por las disyuntivas que propone (de carácter ético y metafísico), sino también por aquellas preguntas que se quedan en el aire sin llegar a ser formuladas del todo (lo que forza al espectador a hacer lo mismo que con “2001” y con las mencionadas cintas: la revisión constante y obsesiva). Con un presupuesto de 7 mil dólares y una cámara de 16 milímetros, el director Shane Carruth nos muestra el tedioso proceso de dos “científicos de garage”, Abe y Aaron, quienes después de sus horas de trabajo se dedican a desarrollar sus propios proyectos siempre con la ayuda del otro, en una meticulosa colaboración cubierta de una callada competencia.

El continuo trabajo se enfoca en un prototipo que con el paso del tiempo se convierte en una máquina capaz de crear dobles temporales de ellos mismos, con lo que primero planean hacer dinero en la bolsa de valores. Pero, al ver las posibilidades de su invento, son cegados por el nuevo poder de cambiar las cosas a su voluntad… lo cual hace que su tan optimista proyecto termine en algo terrible. Y aunque después de ver la cinta muchas personas querrán convertirse en “científicos de garage” y desempolvar los libros de ecuaciones complejas, lo cierto es que muchos se verán obligadas a ver “Primer” más de una vez en busca de ese significado que no es del todo claro.