Aquellos que tengan la lágrima fácil, será mejor que se lleven su buena dotación de pañuelos al cine, si es que deciden ir a ver la nueva cinta del director Hirokazu Kore-eda, que a pesar de estar cargada de comedia y ternura, también está llena de situaciones desesperantes, especialmente para quienes adoran a los niños.
La historia comienzaen un apartamento de Tokio, en donde viven 4 hermanos, hijos de la misma madre pero de distintos padres y que han crecido felizmente con su madre pero que nunca han ido a la escuela, ya que su madre ha ocultado su existencia hasta al mismo casero. Un día, los niños se encuentran con la sorpresa de que su madre se ha marchado, dejando detrás solamente un poco de dinero y una nota encargándole al mayor de ellos el cuidado de los otros tres. Así es como comienza una jornada llena de situaciones precarias, cuando los niños tienen que salir al universo desconocido de la calle, en donde encuentran la fascinación por lo nuevo y el terror de la incertidumbre. Teniéndose sólo el uno al otro, no les queda otra alternativa que ir trazando sus propias reglas e improvisando, sobre la marcha de una ruta que no saben a dónde los lleva.
