¿Alguna vez han conocido a un perdedor? Bueno, pues quizás a esa lista de “loosers” habrá que agregarle la nueva encarnación de nuestra era, Napoleón Dynamite, quien viviendo en la nada citadina comunidad de Preston Idaho tiene una importante misión: demostrar que no tiene nada que demostrar… o algo así. El hecho es que en una ciudad que no pasa nada y en donde ir a la escuela es una experiencia cercana a visitar el infierno, Napoleón no la tiene más fácil en su hogar en donde debe convivir con un hermano adicto a los chatrooms, un tío nostálgico por sus días de gloria en la preparatoria y una abuela hiperactiva.
Sobreviviendo estas eventualidades con la ayuda de actividades propias de los nerdos más nerdos, Napoleón súbitamente encuentra un verdadero reto cuando su amigo Pedro decide postularse para presidente de su escuela. Pero, esa empresa parece destinada al fracaso a menos de que Napoleón (con la ayuda de sus botas espaciales, habilidades cibernéticas, técnicas ninja y su enorme afro naranja) pueda ayudarle a triunfar sobre la adversidad… o a sobreponerse a la derrota con dignidad.
