Después de habernos familiarizado con las historias del tráfico de estupefacientes a través de cintas como “Blow” y “Traffic”, el director Joshua Marston ha decidido encarar el mismo tema de una manera menos épica, pero mucho más humana: a través de la historia de las “mulas”, esos seres humanos que sirven como medio de transportación para que drogas como la cocaína o la heroína entren a los Estados Unidos sin ser detectadas.
Es así como conocemos la historia de María (Catalina Sandino Moreno), una joven colombiana que después de sentirse atrapada en una realidad que desea abandonar a toda costa, se ve tentada con la oferta de servir de mula y ganar una gran cantidad de dólares que no podría ganar en un año entero en su trabajo en el invernadero de rosas. Pero, a pesar de entrenar bien a su cuerpo y tener la suficiente entereza para aguantar la presión del viaje, la odisea de María resulta un largo calvario al salir de Colombia. Será un evento inesperado lo que le brinde al mismo tiempo la salvación y la redención, en medio de un mundo que sólo conoce por historias embellecidas por aquellos que se quedaron atrás.
