No se ven muchas cintas de animación en este inicio del verano, por lo que muchos aficionados a este género esperan con ansia a “Madagascar” y su mezcla de animales de zoológico con actitudes más urbanas que el mismo asfalto. La historia se enfoca en un grupo de animales que a la vez son las estrellas del Zoológico de Nueva York, entre ellos un león (Ben Stiller), una cebra (Chris Rock), una jirafa (David Schwimmer) y un hipopótamo hembra embarazada (Jada Pinkett-Smith). Después de que la fuga de uno de ellos provoca que el resto también huya para ir buscarlo, el resultado termina siendo una “repatriación obligada” que los regresa a todos a África (¿se puede decir deportación cuando se habla de animales?). El hecho es que cuando van de camino a África un accidente en alta mar los hace encallar en las orillas de Madagascar en donde, sin la ayuda de los humanos que los han cuidado y alimentado toda su vida, no saben a ciencia cierta qué hacer para sobrevivir (y mucho menos si el león por naturaleza podría cenárselos cualquier noche). Las cosas empeoran cuando encuentran a los nativos de la isla quienes también tienen sus propios planes para el futuro de los amigos, además de que cada uno está descubriendo su lugar en la cadena alimenticia y en el ecosistema de Madagascar. Una de las grandes lecciones de la cinta es el no olvidar que nunca hay que confiar demasiado en los pingüinos.
