En 1972 una cinta cambió el rumbo de lo que significaba la censura en esos días y, de paso, se convirtió en un verdadero estandarte de la revolución sexual. Aunque la cinta no tenía más merito artístico que el resto de las películas porno que se manufacturaban en esos días, fueron las circunstancias que la rodearon las que la convirtieron en un verdadero éxito financiero (fue hecha con sólo 25 mil dólares y obtuvo ganancias de 600 millones a nivel mundial).
El documental de Fenton Bailey y Randy Barbato (quienes ya se habían hecho célebres gracias a “The eyes of Tammy Faye” y “Party Monster,” muestra cómo la cinta prácticamente dividió a la nación en cuanto a su apreciación de las libertades civiles y puso en evidencia la represión sexual de los 70… sin proponérselo, cobrando aún más celebridad cuando el actor Harry Remes tuvo que rendirle cuentas al tribunal por haber aparecido en una cinta tan “sucia”. A pesar de que “Deep Throat” apenas llegaba a la hora de duración, la controversia la convirtió en una cita obligada para quienes deseaban manifestarse a favor de su lado liberal y se convirtió en un título aún más célebre tras el seudónimo adoptado por la fuente de información que provocó el escándalo de Watergate.
Este trabajo ha recibido una clasificación de NC-17 y contiene varios momentos de sexualidad bastante abierta, pero no deja de ser un fascinante objeto de estudio.
