Eternal Sunshine of the Spotless Mind

By October 28, 2008Movie Reviews

Eternal Sunshine of the Spotless MindDe la pluma de Charlie Kaufman y la mano del director Michel Gondry (quien al igual que Spike Jones se ha curtido en el mundo de los videos), “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, nos muestra la historia de Joel (Jim Carrey) quien tras enterarse de que su novia Clementine (Kate Winslet), ha decidido dejar de luchar por su relación y simplemente borrar todos los rastros de esa historia a través de un (novedoso) procedimiento médico, decide hacer lo mismo.

Desafortunadamente, a la mitad del procedimiento Joel se arrepiente al darse cuenta de que muchos de esos momentos son los mejores que ha vivido y comienza a esconder a Clementine en otras partes de su memoria en donde ella no pertenece, lo cual crea una serie de situaciones bastante surrealistas.

Pero, ¡atención! aquellas personas que sean fanáticas de la comedia física y el humor crudo de otras películas de Jim Carrey, pasarán un momento difícil tratando de digerir a un Jim Carrey quien al moderar su gesticulación y su lado cómico, resulta perfecto para darle vida a Joel, mientras que aquellos que deseen ver a la modosita Winslet de Titanic, se encontrarán con una Kate que es tan volátil como el color del pelo de Clementine (el cual cambia de naranja a azul y a verde y otros tonos intermedios) y quien además tiene un humor tan ácido que en ocasiones hasta nos sonroja. Kirsten Dunst es una excelente elección para el papel de Mary, quien junto a Mark Ruffalo (Stan) y Tom Wilkinson (Dr. Mierzwiak) forman un interesante triánguloamoroso, en donde el procedimiento de borrarlas memorias se convierte en una especie de traición inesperada. Por su parte, Elijah Wood (Patrick), se des-Frodo-iza para interpretar a un joven que es mucho menos inocente de lo que aparenta. A pesar de estar llena de la más bizarra fantasía (al igual que “Being John Malcovich”) E.S.O.T.S.M. es una historia que al igual que el resto de las obras de Kaufman, nos deja con un sentimiento agridulce y nos confronta con la fragilidad de nuestra condición humana.