Después de habernos maravillado el año pasado con su nueva versión de “Zatoichi”, el director japonés Takeshi Kitano ha decidido llevar a la pantalla una colección de historias inspiradas en las muñecas usadas en el teatro Bunraku. Es así como delante de nuestro ojos desfilan dos amantes atados por un cordón rojo enfrascados en una peregrinación inexplicable en un principio, así como la obsesión del anciano gangster Hiro, quien continua yendo al lugar en donde 30 años atrás se reunía con su amada y aquien abandonó para conseguir otro tipo de vida.
La tercera historia es la de Haruna Yamaguchi, quien fuera una famosa estrella de pop y que tras quedar con la cara desfigurada se ha aislado del mundo, pero no se ha podido aislar de Nukui, su más grande admirador, a quien parece no importarle el estado físico de su estrella y está dispuesto a seguir demostrando su interminable devoción. Las historias no podían ser más desacordes entre si, pero las une el tema de los amores imposibles, irreconciliables e imperecederos, además de que también están unidas por unas delicadas coincidencias.
Con el humor negro que le caracteriza, Kitano logra una cinta que, dependiendo del estado de ánimo del espectador, puede ser una comedia negra o una poética tragedia llena de coloridos paisajes que en ocasiones se convierten en un tercer personaje, el que es a veces el más cruel.
