Aquel dicho de que “en tierra de ciegos el tuerto es rey”, no podía ser más cierto que como se muestra en esta cinta, basada en la novela de José Saramago. Bajo la batuta de Fernando Meirelles, nos muestra una historia acerca de lo que es el verdadero significado de humanidad, que al mismo tiempo contiene oportunismo, indiferencia y egoísmo, pero también compasión, ternura y solidaridad. Teniendo como personajes principales a Julianne Moore y a Mark Ruffalo (quienes hacen los papeles de un doctor y su esposa), vamos siendo testigos de cómo aparece esta extraña epidemia de ceguera que poco a poco va envolviendo a toda una nación y va revelando la verdadera naturaleza de cada uno de sus habitantes, desde aquellos que tratan de buscar una manera de sobrellevar la tragedia, hasta los que se aprovechan de la situación para obtener comida, riqueza y placer carnal (muy bien ejemplificadas con el personaje de Gael García Bernal).
A través de los ojos de la esposa del doctor (quien a pesar de estar saludable y no padecer ceguera, no acepta alejarse de su esposo y permanece junto a él), vemos como la civilización toma un regreso a las necesidades más básicas del ser humano y cómo a pesar de las diferentes creencias y costumbres de toda las personas que se encuentran forzadas a convivir bajo esta nueva condición, termina implantándose la ley del más fuerte. La cinta es verdaderamente deprimente y es difícil no sentir bastantes vuelcos en el estómago al presenciar varias de las situaciones que se nos muestran aquí, pero Meirelles no la termina con sentimiento gris, sino más bien con un tono de esperanza que nos hace pensar que a pesar de estar pasando los peores momentos, siempre existe un nuevo amanecer. El reparto cuenta con las actuaciones de Alice Braga, Yusuke Iseya, Yoshino Kimura, Don McKellar, Maury Chaykin y Danny Glover.
