Y aquellos que deseen una cinta de acción sin todo el melodrama y los excesos propios del cine asiático (que son los mismos que piensan que no se hacen suficientes películas de vampiros), pueden encontrar en “Blade” no sólo la misma historia que ya conocemos desde las dos cintas predecesoras a ésta, sino que también son de esperarse todas las intensas confrontaciones llenas de sangre, golpes y balazos por las que la franquicia es conocida y que le ayudan a Wesley Snipes a mantenerse trabajando (aver qué va a hacer ahora que ya se termina la trilogía).
Después de dos sangrientas cintas en las que el vampiro humano se la pasó eliminando a legiones inmensas de hematófagos, la serie llegará a su fin sin contar con la dirección de Guillermo Del Toro, a quien le correspondiera la dirección de la segunda cinta antes de enfrentar el proyecto de “Hellboy”. En esta ocasión, a Blade le toca enfrentarse con el vampiro por excelencia: Drácula, a quien se dispone a cazar al lado de dos nuevos aliados con quienes componen la trinidad inquisitoria de los chupasangre. Predecible y todo, pero perfecta para combatir el aburrimiento y el frío invernal.
