Sorpresivamente, la nueva cinta de Disney resulta bastante divertida a pesar de ser poco atrevida, tomando en consideración toda la indignación que puede causar un pequeño perro con acento latino (¿se acuerdan de los comerciales de Taco Bell?). Sin embargo, la película dirigida por Raja Gosnell decide caminar por el lado seguro, mostrándonos una historia tipo "road trip" en donde una pequeña perrita Chihuahua termina en la ciudad de México a punto de participar en una carnicería estilo "amores perros". La fórmula no es nueva para Disney, y aunque se agradece la manera en que luce México en la cinta, existen una serie de "licencias creativas" que sí resultan muy jaladas de los pelos, en particular la escena en las pseudo ruinas chihuahuenses en donde Chloé (con la voz de Drew Barrymore) recibe la iniciación hacia lo que es el espíritu guerrero del verdadero perro chihuahua.
Y aunque los humanos son un mero adorno en esta cinta, es chistoso ver a Chucho Ochoa haciéndola de policía honesto y dejando a un lado todo sus deberes para ir a rescatar a un perro siguiéndole el rastro desde el D. F. hasta Puerto Vallarta y finalmente a Chihuahua, o ver a José María Yazpik haciendo de malo maleta (pensándolo bien, Eugenio Derbez es tan monstruo que hasta con la brevísima aparición que tiene en la cinta termina robando más cámara que el resto de los mexicanos… a excepción quizá de Manolo Cardona).
Claro que también está presente la fórmula de cenicienta en reversa, con el perro “Papi” (cuya voz es interpretada por George López), pero la cinta no es más que un rato ameno para pasarla bien mientras vienen las buenas cintas de fin de año.
