Después de haber protagonizado una de las mejores y más inteligentes comedias románticas del año pasado (“Before Sunset”), Ethan Hawke volverá a hacerla de policía en esta cinta del director Jean-François Richet, quien con un elenco de primera explora una extrema situación, en donde los buenos son muy malos y los malos no son en verdad tan malos. Todo comienza durante la transferencia de unos peligrosos prisioneros de un penal a otro, durante una nevada víspera de Año Nuevo.
Todo parece marchar tranquilamente y como de costumbre. Pero, súbitamente, un grupo de mercenarios encabezados por otros encargados del orden se abalanzan sobre la pequeña cárcel, ya que al parecer uno de los prisioneros (Laurence Fishburne) está a punto de hacer una confesión ante la corte que podría arrojar luz sobre una serie de situaciones corruptas dentro del departamento de policía. Por lo que los atacantes están dispuestos a dejar sin vida no sólo a los prisioneros, sino también a todos los posibles testigos. Esta incómoda situación forza a policías y a prisioneros a formar una inusual alianza en contra de un enemigo común, que los supera en número y recursos hostiles.
