Una de las más esperadas cintas de fin de año, es sin duda, “Alexander”, no sólo porque es uno de los proyectos más ambiciosos en cuanto a la materia que trata (la vida de uno de los más grandes conquistadores de todos los tiempos) sino porque las riendas del proyecto las lleva nada más y nada menos que Oliver Stone, quién es conocido por empujar sus historias por los lados más obscuros de la psiquis humana. En esta ocasión, el director de “Natural Born Killers” no la tiene fácil, ya que además de tratar de sobre llevar los conflictos que tiene una cinta de corte épico, debe lidiar con el mito en el que se ha convertido este importante trozo de historia (encarnado por Colin Farrell), un hombre que a los 25 años ya se había convertido en el conquistador más grande que llegó a dar el mundo y había llevado a su ejército formado de griegos y macedonios a recorrer conquistando la mayoría del mundo conocido hasta entonces, en sólo 8 años.
Sin embargo,Stone se ha dedicado a enfocarse de igual manera en la parte obscura del conquistador, quien viviera en una época cuando la brutalidad era una forma habitual de diplomacia. Alejandro Magno, quién heredara de sus padres Olympias (Angelina Jolie) y Philip (Val Kilmer) la ambición que lo motivaba y quién sólo pudo hallar refugio y alivio entre los otros guerreros, como su general y confidente Ptolemy (Anthony Hopkins). En la cinta de Stone, la arrogancia que caracterizó a Alexander, se entiende comol a última consecuencia de los deseos de un niño mimado, cuyo mayor temor termina siendo su última compañía: la soledad.
