La mayoría de la gente recuerda a Vanesa Bauche como la jovencita que se vuelve la manzana de la discordia en Amores Perros, pero en esta producción México-Canadiense le ha tocado estar no en medio, sino en el extremo de un triángulo amoroso que es incómodo, pero a la vez bastante cómico.
La historia sigue los pasos de un profesor canadiense llamado Norman, quién para hacer más pasable la aburrida soledad que le brinda su existencia, decide viajar a México para conseguirse una esposa después de haber revisado minuciosamente (o casi) un catálogo de “novias potenciales” que ha visto en Internet. Gladis, la mujer que ha aceptado su proposición matrimonial después de haberlo conocido, insiste en que los acompañe Fernanda, su madre, sin saber que éste será el principio del triángulo amoroso en el que nunca pensó caer… y menos con una viuda. Poco a poco y teniendo como escenario la ciudad de Montreal, los recién casados empiezan a comprobar la improbabilidad del amor, mientras que Fernanda a pesar de fungir como consejera matrimonial de ambos, termina siendo la razón del distanciamiento que trataba de evitar.
Lo que sigue después son las consecuencias de los nuevos distanciamientos que tienen que vivir todos hasta que puedan decidir cómo superar la soledad, la idealización de la soledad y cuál es el precio de la distancia voluntaria.
