Umberto Eco dijo en los albores de su carrera que Woody Allen era “el más genial de los cómicos”, pero el cineasta ha ido mucho más allá, convirtiéndose en una de las mentes más lúcidas a la hora de diseccionar los conflictos del hombre contemporáneo. Cuando cumple 70 años emprende una nueva etapa y rueda una película íntegramente por primera vez fuera de Nueva York.
El peso de la creación
Todo un clásico, maestro de cineastas, narrador cinematográfico inigualable, minucioso estudioso del alma del hombre contemporáneo, ingenioso cómico… Woody Allen (Nueva York,1935) ha coleccionado a lo largo de su vida un aristra de elogios reservada a los grandes artistas, aquellos que dejan en su campo una impronta innegable y reconocible incluso por aquéllos que no celebran su arte.
El realizador estadounidense triunfa ahora en medio mundo con su última película “Match Point”,una lúcida incursión en el mundo del azar que puede determinar el sentido de nuestras vidas y de los “daños colaterales” que sufren los inocentes por causa de quienes se sienten llamados a un destino superior.
Allen ha rodado “Match Point” en Londres, donde se instaló junto a su esposa, Soon Yi, y sus dos hijos. En la capital británica ha culminado asimismo su “Proyecto de Otoño 2006”, es decir su última película, como siempre sin título hasta que no acabe la fase de montaje.
En Europa ha encontrado Woody Allen en esta fase de su vida el financiamiento y la tranquilidad necesaria para hacer las películas que le gustan, sin intromisiones de las productoras. El director de cuarenta películas y autor de 55 guiones, trece de ellos candidatos al Oscar, valora sobre todo el peso de la creación artística en la industria del cine. Su ritmo de una película por año no es para él sinónimo de obsesión por el trabajo, “simplemente me divierto escribiendo, tengo la suerte de que me gusta mi trabajo, para mí escribir es un placer”.
Y es que, a punto de cumplir 70 años, para Woody Allen hacer cine “es muy fácil”, lo único importante es reunir el dinero que cuestan las películas y el resto sólo depende de la “intuición” de cada realizador, especialmente si se trata del autor de la historia.
Saber contar
Allen confesó que cuando rodó su primera película “Toma el Dinero y Corre”, desconocía por completo la técnica cinematográfica y que se fió únicamentede su intuición, “porque sabía lo que quería contar y cómo hacerlo”.
Siempre quiso contar historias, incluso de sus primeros chistes como incipiente escritor. “De niño yo quería un perro. Pero mis padres eran pobres, así que me compraron una hormiga”. “En una ocasión me raptaron. Mi padres se pusieron en seguida en acción: alquilaron mi habitación”.
De este estilo eran las historias que contaba como joven “showman”, cuando aún se hacía llamar Allen Stewart Konigsberg, nacido el 1 de diciembre de1935 en el seno de una familia judía de clase media, “una familia burguesa, bien alimentada, bien vestida e instalada en un cómoda casa”, como la definiría el cineasta en una entrevista.
Su padre era joyero, aunque también tuvo que trabajar como taxista y camarero, y su madre era contable en una floristería. Allen tiene una hermana menor, Letty, que es productora.
Tras cursar estudios en el City College de Nueva Yorky en la Universidad de la misma ciudad, en la década de los 50 inició su carrera artística, rebautizándose como Woody Allen y haciendo “gags” para los actores de televisión Herb Shriner, Sid Caesar, Art Carney, Jack Parr, Carol Channing y Garry Moore.
En 1961, mientras trabajaba como guionista del programa de televisión “Garry Moore Show”, le surgió la oportunidad de actuar con sus monólogos de humor ante el público de un club del Greewich Village.
“Fue el peor año de mi vida”, confesó Allen, que en principio se sentía aterrorizado sobre el escenario. Después, se acostumbró a hacer de su torpeza un guiño de complicidad al público y forjó ese antihéroe surrealista que tantas veces hemos visto en su cine.
Golpe de suerte
Una crítica del New York Times de noviembre de1962 en el que se le calificaba de “joven cómico confirmado” le granjeó una gira por los mejores locales de San Francisco, Los Ángeles, Washington y, por su puesto, Nueva York.

Después vinieron apariciones en televisión e incluso tres discos de larga duración con su monólogos y con su nombre como título, y con sentencias que iban de lo provocador (“No sólo Dios no existe, ¡intentad encontrar un fontanero en fin de semana!”) a lo surrealista (“Estudiaba filosofía. Me descubrieron copiando en el examen de metafísica: estaba mirando de reojo en el alma del que se sentaba a mi lado”), pasando por las constantes referencias familiares: “¿Véis este reloj? Lo he recibido en venta de mi abuelo en su lecho de muerte”.
El salto al cine era sólo cuestión de tiempo, y en 1965 se constató en su vertiente de guionista y actor con “Qué tal, Pussycat?, dirigida por Clive Donner y protagonizada por él mismo, Peter O´Toole, Peter Seller y Ursula Andress.
En 1967 intervino como actor en “Casino Royale”, y dos años después explota todo su talento en su debut como director con “Toma el dinero y corre”, que también escribe e interpreta.
A principios de los setenta escribe y dirige sus películas más estrafalarias en su aspecto formal, como “Bananas” (1971), sobre una revolución en una imaginaria república sudamericana; “Todo lo que quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar” (1972) y “El dormilón” (1973), una incursión en la ciencia ficción.
La película que le dio fama internacional en esos años fue “Sueños de un Seductor” (1972), que dirigió Herbert Roos y que Allen escribió en base a su propia obra teatral, que había representado con éxito en Broadway junto a Diane Keaton.
Keaton y Allen, convertidos ya en pareja sentimental, se consagraron en Hollywood con la película “AnnieHall” (1977), que ganó 4 Oscares: película, director, actriz principal (Keaton) y guión. Woody, que también fue candidato como mejor actor principal, triunfó con esta historia de un tipo depresivo y con dos divorcios a cuestas que intenta averiguar las causas de su ruptura con Annie Hall. El propio director ya había pasado entonces por dos divorcios: Harlene Rosen (1956-1965) y Louise Lasser (1966-1969). Esta última intervino como actriz en“Bananas” (1971).
La consagración
En 1979, y sin dejar de rodar una cinta por año, Allen firma otra de sus obras maestras: “Manhattan” (1979), en la que un divertido escritor se enamora de una joven de 17 años (Mariel Hemingway).
En la década de los 80 escribió, interpretó y dirigió algunas de sus películas más taquilleras: “Recuerdos”(1980), “La comedia sexual de una noche de verano” (1982), “La rosa púrpura de El Cairo” (1985), “Hannahy sus hermanas” (1986) -Oscar al mejor guión y actor y actriz secundarios- e “Historias de Nueva York” (1989). En los años 90 llegaron, entre otras cintas, “Alice” (1990), “Maridos y Mujeres” (1992), “Misterioso Asesinato en Manhattan” (1993), “Balas sobre Broadway” (1994) -Oscar a la actriz secundaria (DianneWiest)-, “Poderosa Afrodita” (1995), “Desmontando a Harry” (1997) y “Celebrity” (1998).
Del nuevo milenio son “Granujas de Medio Pelo” (2000), “La Maldición del Escorpión de Jade” (2001), “Un Final Made in Hollywood” (2002), “Todo lo Demás” (2003) y “Melinda y Melinda” (2004).
El sello del autor
Entre los temas recurrentes de Woody Allen están las relaciones sentimentales, el miedo a la soledad y la toma de decisiones. “Inconscientemente,vuelvo siempre a los mismos temas -explicaba el cineasta en un encuentro con la prensa-. Es lo mismo que me ocurre con el psicoanálisis, los temas que me interesan emergen una y otra vez”.
Su vis cómica le sale de natural, pero siempre ante el papel: “Me resulta muy fácil inventar chistes cuando estoy trabajando en un guión. Cuando tenía 16 años trabajaba para una editorial que me pedía 50 chistes al día, y los hacía sin problemas”. Curiosamente, aunque es un gran aficionado a la música y son célebres sus actuaciones por medio mundo como clarinetista de la banda New Orleans Jazz Band, no ha vuelto a componer una banda sonora para sus películas, desde que lo hizo por primera vez en “El dormilón” (1973).
El talón de Aquiles
Entre 1980 y 1992 formó pareja con la también actriz Mia Farrow, con quien en 1987 tuvo a su hijo biológico, Satchel. Además, es padre adoptivo de dos de los ocho hijos de Mia Farrow: Mosses y Dylan. En 1992, el cineasta presentó una demanda para conseguir la custodia de sus tres hijos. El escándalo estalló tras conocerse públicamente las relaciones amorosas que Allen mantenía con Soon Yi Previn, de entonces 21 años e hija adoptiva de Farrow. La popular actriz le acusó ante los tribunales de haber abusado sexualmente de su hija adoptiva Dylan, hecho en todo momento negado por Allen, y en 1993 un grupo de psicólogos judiciales exoneró al realizador de tal acusación. El 23 de diciembre de 1997, Woody Allen se casó en Venecia con Soon-Yi, con quien se lleva 35 años. Ahora se confiesa tocado por la varita de la suerte, tanto por su matrimonio como por poder seguir haciendo cine, aunque para ello haya tenido que buscar amparo en Europa. Así continuará puesto que sigue adelante su proyecto de rodar en Barcelona (España) “una fantasía muy cómica y muy romántica”. En este rodaje no se olvidará de Oviedo, la ciudad norteña que ya le ha convertido en un ícono propio, con estatua callejera incluida, tras serle entregado allí el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002. Ya entonces Allen avisó de su gradual desapego de la industria cinematográfica de su país, que consideró “desmadrada por completo”. Sin concretar plazos, Allen espera rodar en Barcelona “uno de estos veranos”, porque tiene que aprovechar el período estival debido aque sus hijos pequeños van todavía al colegio y le gusta trabajar acompañado de toda su familia. Allen asegura que tiene para rato, así que es posible que disfrutemos de sus historias mientras haya productores que le financien, ya que él ha confesado que seguirá escribiendo mientras pueda.
