“Soy producto de un gran y afortunado azar”

By April 19, 2017 Cine y TV News
javier bardem
By | April 19, 2017

Javier Bardem ha vuelto a Hollywood como lo que es desde hace tiempo, una estrella consagrada, el malo de la quinta de “Piratas del Caribe”. Se estrena el 26 de mayo

“Lo que cuentan de uno por ahí suele estar basado en suposiciones, porque a uno no le conoce mas que los que le conocen”. Sirva la frase de Javier Bardem para desmantelar el mito, aquello tan manido de que la prensa nacional se le atraganta.

De hecho, está tan extendida la leyenda negra que hasta los publicistas foráneos de Disney se lo advierten a sus futuras “víctimas ibéricas”, manejando al actor con la prudencia de un caballo de cartón en el baño, que diría Luis Rosales. Pero la realidad es muy distinta. En las distancias cortas el canario es lo opuesto a un tipo esquivo o chulesco. Abierto, considerado, generoso y desenfadado encajan bastante mejor con lo que es en realidad Bardem.

Cuando está a gusto conversa sin noción del tiempo, a golpe de meandros que al final terminan por enderezarse. Su mente bascula en muchas direcciones, sin espacio, eso sí, para retóricas innecesarias o discursos sin saliva. Hay pasión en lo que dice. Podrían ser horas de conversación. Tiene, además, mucho que contar. Ha visto mundo, Hollywood desde el glamour y desde las tripas. Al fin y al cabo ya son 48 tacos encima, tres nominaciones al Oscar y una estatuilla conquistada por aquel papel de psicópata mercenario de “No es país para viejos”.

Aunque el menor de los Bardem, hijo de Pilar, sobrino de Juan Antonio y nieto de Rafael, cada vez se prodiga menos por la meca del cine —“Los Angeles para mí es una ciudad-oficina en la que no he pasado más de seis meses seguidos nunca”, explica— ha vuelto con otro acto estruendoso, haciendo de malo, una de sus especialidades. Si Penélope Cruz, su mujer desde 2010, fue parte de la cuarta entrega de la saga de “Piratas del Caribe”, a él le ha correspondido el turno en la quinta haciendo de un marino español con muy mala leche, Armando Salazar, con la magia propia de la franquicia protagonizada por el eterno Johnny Depp. Fantasía, aventuras, acción y millones a punta de pala. Verá la luz el 26 de mayo en Estados Unidos.

Valga la lujosa excusa para evaluar la situación, los Oscar, Meryl Streep, Trump, España, Rajoy, Asghar Farhadi y dos huevos duros. Con Bardem siempre hay mucha tela que cortar.

Hay franquicias y franquicias pero esta tiene un calado especial. ¿Se lo pensó mucho antes de decir que sí?

Hombre, uno siempre piensa las cosas dentro del poco control que tienes en esta clase de situaciones. Yo tenía la experiencia del rodaje de la cuarta por Penélope. Estuve muy presente y me pareció extraordinario el nivel de los equipos, de la producción, no solo por aquello de que te cuiden y te den una caravana muy grande, que eso al final es lo de menos, sino por el aspecto técnico y el creativo. Me impresionó que todo estuviese tan bien cuidado al detalle, desde el maquillaje hasta el vestuario, y cómo estaban de abiertos a escuchar a los actores pese a ser una película de gran producción. Eso me pareció muy valiente.

¿En su caso fue así también?

Sí, sí, totalmente. Cuando (Jerry) Bruckheimer me ofreció esto en 2014 yo sabía que esa parte estaba asegurada, que me iban a proteger a nivel creativo. Y el potencial que tiene el personaje es enorme. Uno siempre quiere meterle algo de sustancia al papel, que tenga un cierto interés sabiendo que estás trabajando en una película con un alto contenido de entretenimiento.

Es un papel de malo más que añadir a su notable repertorio.  

Me gustaba el hecho de interpretar a alguien llevado por la rabia. Me daba la opción de preguntarme cómo se formula esa rabia, no solamente la emocional sino también la física y la mental. Creo que tenía sentido lo que contaba el guión y luego hice la investigación por mi lado. Evidentemente en esa época los grandes capitanes eran la gente del sur de España. El mar estaba tomado y comandado por las fuerzas españolas, y eran todos gente de Andalucía. Me gustaba ese pequeño y humilde homenaje a un sabor más del sur de España, que además coincidía con lo que el personaje me transmitía o me hacía imaginar, un rol que hacía que se fueran sumando conceptos, como el del toro malherido.

Aquí en Hollywood parece como si lo quisieran sacar a hombros cada vez que viene. ¿Tiene más reconocimiento que en España?

No, en absoluto. No siento eso para nada. Está la experiencia de lo que yo siento por un lado y lo que cuentan de uno por otro. A eso hace ya muchos años que ya no le presto atención, que lo he dejado de lado.

Igual en Hollywood ya le dan papeles gordos hasta fuera de la pantalla, como el homenaje a Meryl Streep en los Oscar.  

Meryl Streep es una diosa, eso lo primero. Después decir que me siento profundamente agradecido y muy consciente de la enorme fortuna que tengo. Y esto no es, de ninguna forma, una frase hecha. Soy producto de un gran y afortunado azar. Luego me consta que me he preparado para que el azar no me pillase desprevenido. A veces la he jodido, he metido la pata, unas veces me ha salido bien y otras veces me ha salido mal, pero siempre ha habido una misma intención, que es hacerlo lo mejor posible y con el mayor respeto hacia lo que hacía.

¿Y el talento, qué papel juega en la ecuación?

El talento es un cosa que sucede a través del trabajo. El talento puede ser un motor, una herencia, un regalo divino que te viene, pero el talento sin trabajo es una absoluta pérdida de tiempo. Sin trabajo es ímpetu, y el ímpetu lo tenemos todos. Hay que organizar el talento, reconocer las faltas de ese talento y sujetarlas con cimientos que tienen que ver con la preparación.

estrella de javier bardem¿Cuestión de suerte entonces?

El azar, como en esta profesión, como en todas, como en la vida misma, juega un papel determinante. Tú y yo somos un azar, un accidente geográfico, nacimos en España los dos, tenemos una familia y una casa y un trabajo que nos da de comer. Si llegamos a nacer en Sudán del Sur a lo mejor estaríamos muriéndonos de hambre y nuestros hijos desnutriéndose todos los días.

¿Le hace especial ilusión trabajar con su mujer, por aquello de dejar huella a lo  Katherine Hepburn y Spencer Tracy?

Hay que tener cuidado para que no se convierta en lo que no tiene que ser.  Yo no esperaba que Asghar (Farhadi) me llamara mí. Cuando me llamó a mí me dije: ‘Sentémonos un momento porque vamos a trabajar juntos en Escobar’.

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Bardem se refiere a la cinta sobre el capo del narcotráfico colombiano que interpretará junto con Cruz, un filme dirigido por Fernando León de Aranoa y en la que él hace de Escobar y ella de Virginia Vallejo, la periodista y amante del capo de Medellín.

El actor español dice que agradece que rueden juntos porque eso lo hace más fácil para todos. “Nos movemos todos”, explica en referencia a Cruz y sus dos hijos, Leo y Luna. “Cuando es al revés, es complicado por los niños”.

Bardem apunta además que es su primera película como pareja puesto que “Jamón Jamón”, de Bigas Luna, y “Vicky Cristina Barcelona”, de Woody Allen, llegaron cuando no estaban juntos todavía. “Lo llevamos muy bien. Hemos sobrevivido. Como actriz es un placer trabajar con ella”, dice esbozando una sonrisa.

También tiene ojos para Meryl Streep, a la que acompañó a presentar un premio en los Oscar del 26 de febrero tras haberle dedicado un emotivo vídeo de homenaje. “En los Oscar yo tenía una labor muy concreta que era homenajear a esta diosa y estuve por y para ella, a su servicio. Me acuerdo que le dije algo así como que yo a usted la sigo, es su momento y no voy a asumir protagonismo en ningún momento. Ella se reía”.

En su olimpo también está Al Pacino. Su regalo de cumpleaños fue a ir a verle al teatro en Pasadena, interpretando una obra de Tennessee Williams, “God Looked Away”. “Es un actor extraordinario. Le admiro ilimitadamente”.

¿Diría que haber trabajado en Hollywood le da un punto de ventaja, como jugar en la NBA?

Digamos que te pone otro tipo de presiones. Haces Piratas del Caribe, por ejemplo, que es un juguete divertido pero caro, y en un día normal hay en juego 50 millones de dólares, o 22, por decir algo. Es distinto a estar resolviendo algo improvisado. El lenguaje también es un problema. Trabajar en un idioma extranjero es una movida porque hay que hacer cirugía, coger las palabras y unirlas al sentimiento. Muchas de ellas no tienen relación alguna con mi vida.

¿Le gusta dejarse caer por Los Angeles?

Cada vez vengo menos, pero qué bien que puedo venir. Lo que ofrece el mercado americano como ningún otro es la oportunidad. Aquí si vales, vales. Si vienes a un casting y lo haces bien, te llevas el papel. Y eso no se puede decir en todos los lados. Aunque ahora a lo mejor Trump lo hace más difícil.