Eugenio Derbez en “No eres tú, soy yo”: Porque los hombres también lloran…

By Jose F. SánchezMarch 31, 2011Cine y TV News

Eugenio Derbez vuelve a las andadas en la película “No eres tú, soy yo”, una fresca tragicomedia que a pesar de –o gracias a las lágrimas del protagonista– rompió récords de taquilla en México. El filme del director Alejandro Springall llega a los cines estadounidenses este fin de semana.

Tres años pasaron para que Eugenio Derbez volviera a la pantalla grande, desde que en el 2007 apareciera en el papel de jornalero en la exitosa película “La misma luna”. El actor y comediante lo atribuye a la falta de proyectos que le interesaran.


Pero al fin el director Alejandro Springall encontró la historia perfecta para Eugenio, una tragicomedia titulada “No eres tú, soy yo”, donde el protagonista sufre y llora a montones –mientras el público ríe–, y que fue un sonado éxito en México, donde la historia original de Juan Taratuto adaptada a cuatro manos por el mismo Springall y Luis Aura, logró el reconocimiento de estar entre las cuatro cintas mexicanas más exitosas de la historia.

“Me encantó la historia. No me interesaba hacer cine por hacerlo y últimamente las películas tocan muchos temas densos, de violencia, narcotráfico, pobreza y esas cosas”, dijo Derbez en una entrevista. “Pero ésta es como una bocanada de aire fresco. Es una historia limpia, hermosa, rosa”.

La trama gira alrededor de un matrimonio formado por Javier (Eugenio Derbez) y su esposa María (Alejandra Barros), que pronto se separa a instancias de ella, haciendo desgraciado al abandonado, quien busca por todos los medios encontrar la forma de no quedarse solo, hasta que aparece en escena Julia (Martina García), una alegre madre soltera que trabaja en una tienda de mascotas.

Si bien la historia tiene muchas lágrimas –la mayoría de Javier, papel que interpreta Eugenio–, resulta gracioso darse cuenta de la forma en la que éste sufre, en medio de situaciones tan reales que rayan en lo cómico.

“Lo que le pasa a Javier, yo creo que le pasa a todos los hombres ante una pena de amor. Por fuera damos la impresión de que no pasa nada, pero por dentro uno se está muriendo”, explica el actor. “Cuando era más joven a mí me pasó muchas veces”.

La peli viene con buen cartel, como para irse a pasar un buen rato sin ver en la pantalla armas de asalto, farsas exageradas o sangre a raudales. “Espero que –a la película– le vaya muy bien acá en los Estados Unidos. Le pido al público latino que la apoye, que la vayan a ver, es un gran producto”, asegura Derbez.

Los hombres también lloran
A diferencia de sus películas anteriores, que fueron proyectos de autor, Alejandro Springall llegó “No eres tú, soy yo” invitado por el reconocido productor Matthias Ehrenberg (Sexo, Pudor y Lágrimas), quien decidió adaptar para el cine mexicano esta singular historia, que gozó de gran éxito en Argentina.

“He dirigido películas que he traído desde la médula. Santitos (1999) y Morirse está en Hebreo (2007) son proyectos generados por mí, a diferencia de éste”, explica Springall.

“A mí no me interesaba ver la original. Le pedí a Matthias que me diera el argumento, lo leí y le dije que podía ser mi autobiografía, que sí lo quería hacer, pero que yo escribía el guión”.

La principal razón por la que aceptó, fue por el reto de hacer una comedia romántica desde las emociones masculinas y explorar una historia que le va a llegar de una forma a las mujeres, y de otra muy distinta a los hombres.

“Se me hacía muy divertido, es un género muy importante porque tiene reglas muy precisas y quería ver qué tanto me atrevía a romperlas. Creo que el público más importante es el femenino; pues van a ir a ver un personaje masculino que raramente se ve, porque es un hombre que llora mucho”.

A pesar de ser conocido como comediante, al analizar el rango actoral que debía tener el intérprete del personaje de Javier, Springall pensó directamente en Eugenio Derbez.

“Me sorprendí cuando lo vi en La Misma Luna (2007) y pensé que tenía posibilidades de despegar y quitarse de sus personajes tradicionales. Yo nunca había visto La Familia Peluche, no la conocía. Así que pensé que iba a ser algo bien fresco porque no estoy viciado por sus programas”.

Derbez admite que hizo la prueba para la película sin suficiente preparación, que no había tenido tiempo para estudiar y que hizo, según sus palabras, la peor prueba de su vida.

“No me sabía las líneas, no me acordaba y salí diciendo “¿para qué vine?” -platica divertido el multifacético actor.- “Pensé que por supuesto no me iba a quedar, y tres meses después me habla directamente Alejandro Springall. Me dijo que estaba interesado, sin embargo sentí que le preocupaba un poquito el hecho de que yo siempre me escribo, me dirijo y me produzco; entonces abiertamente platicamos y le dije que no se preocupara, que iba a ser absolutamente moldeable, que no le iba a poner un solo ‘pero’; y de hecho, fue un proyecto en el que me puse en sus manos. No participé ni en el libreto, ni en la dirección, ni en la producción, me dejé guiar por él al 100% y me atrajo también ese reto”.

“Le dije que haríamos muchas lecturas”, comenta el director. “Mi apuesta con él era que hiciera cosas completamente diferentes de lo que estamos acostumbrados a verle. Le pedí que se pusiera totalmente en mis manos; y que se dejara llevar por un camino actoral bien diferente a lo que venía haciendo.”

Derbez asumió a ojos cerrados el experimento. “Era tocar otro estilo, otro tono del que da la televisión. Los Peluches son muy fársicos, hay muchas caras, gestos y gritos. Aquí el reto era estar en una película en la que tuviera que llorar y sufrir el 70%, hacer un papel serio, que entre más dramático fuera, entre más sufriera y más se lo creyeras, más risa te iba a dar”.