Fascinante historia contada a manera de un sueño abstracto de tres “casi” intelectuales mexicanos, sin nada en común, quienes emprenden un viaje turístico a través de los Estados Unidos en un convertible. Entre paisajes maravillosos, sale a flote la complejidad de sus personalidades con rollos emocionales y existencialistas, donde poco a poco se van abriendo para conocerse entre ellos y posteriormente descubrirse a sí mismos.
Son tres amigos. Uno es gay-alcohólico depresivo, que quiere ser poeta y se despierta con un extraño a su lado. El otro, es más carismático y aprehensivo, a quien la novia lo deja para irse en un viaje de meditación a la India. Y la tercera, una actriz a la que no le cae chamba por problemas psicosomáticos. Ellos deciden juntarse y largarse por el camino, desde la Ciudad de México a Real del Catorce, donde entre el alucine total del peyote y sus necesidades angustiantes por salir de la depresión que los agobia, deciden, de la nada, irse por carretera a Nueva York, pasando por lugares realmente espectaculares como Washington DC.
Ya en la Gran Manzana, van de las discos y los bares, al tren subterráneo. En el regreso sin gloria, hay un momento de identificación total entre ellos y en público cantan “Celos”, de Jose Luis Perales en la voz de Daniela Romo, algo que nos hace sentir a todos… ¡bien chido! Ya por el Gran Cañón, en las reservaciones indias y el desierto encontraremos imágenes sorprendentes. Cada momento es una angustia, una pérdida, un dolor nuevo y con ello un descubrimiento, hasta llegar a un final inesperado.
Esta maravillosa cinta es muy diferente a otras llamadas “road movies”, como: “Y tu mamá también” en todos los sentidos, pues es más intimista y menos sexual, ni que se diga de la violenta “Kalifornia” y menos de escape como en “Thelma & Louise”. La compararía más bien con alguna película francesa, inglesa o sueca, por su buen gusto, su calidad visual y actoral, que rompe con los estereotipos del típico cine mexicano donde se vanagloria la pobreza y el tercermundismo.
“40 Días” ha recorrido un sinfín de festivales internacionales, entre los que destacan Los Angeles Latino International Film Festival y Hola México Film Festival (Australia y USA).
Con una bellísima fotografía de Miguel López Morales, una música encantadora de Ian Brown y la supervisión musical de Ruy García, el director Juan Carlos Martin, ganador del Ariel por su Ópera Prima por el documental “Gabriel Orozco”, logra que nos identifiquemos con los personajes plenamente y que sintamos ternura por ellos, en una historia que trasmite sentimientos de amistad, solidaridad y compasión por nuestros semejantes, sin importar las diferencias que los separan, ni la fuerza del cariño que los une.
