Ponderando Sobre la Persecución a “Los Emos” en México

By Jorge Leal April 2, 2008 Otro Rollo

Emo by DaennahLos recientes ataques a los “emos” en México son la consecuencia de ocho años de gobierno conservador que han logrado impregnar a la sociedad mexicana con sus políticas moralistas de corte machista, intolerante e intransigente, esto aunado con las nuevas formas de comunicación como el Internet que permiten armar una turba de manera anónima.

De parte y parte

Excusar a los mozalbetes agresores con el argumento de que “hay grupos derechistas fomentándolos” como lo han hecho algunos comentaristas de izquierda es negar que los prejuicios homofóbicos trasmitidos por la derecha moralista han sido exitosamente y eufóricamente apropiados por los integrantes más jóvenes de nuestra sociedad y aquí hay que incluir a quienes vivimos en la diáspora en Estados Unidos.


Los ejemplos son evidentes en la producción cultural mexicana: telenovelas con guiones en donde la mujer “sabe su lugar” y el hombre (heterosexual) es el faraón de la virilidad y el ser que toma todas las decisiones importantes, libros de auto superación personal basados en dogmas católicos de autores como Carlos Cuauhtémoc Sánchez, la perpetua caricaturización de los homosexuales en la vida pública, una doble moral evidente en todos los actores de la vida nacional (¿o nazional?) en donde lo importante es ser muy macho, chelero, taquero y guadalupano.

Pero, lo que más atañe a la escena rockera es el giro de la música moderna contemporánea hacia posturas reaccionarias (llámese rock o hip-hop) como las canciones de Molotov, El Tri y Cartel de Santa que con la excusa de usar la picardía mexicana lanzan consigas homofóbicas en las que celebran actitudes retrógradas y que calamitosamente son contundentemente populares.

Y he aquí el problema, que hasta el rock ha sido cooptado por las actitudes reaccionarias de la derecha, es increíble que la escena del rock mexicano que brotó como un oasis de tolerancia y expresión libre en medio de un sistema totalitario del PRI, ahora se vire hacia sí misma para expulsar y agredir a una tribu que es parte del contingente rockero. Esto constata que el rock y sus seguidores en México han dejado de lado la ideología progresista y propositiva que permeó a la cultura rockera durante más 30 años.

La segmentación del movimiento joven ahora se divide y subdivide en decenas de tribus como “metaleros”, “darks”, “skaceros”, “punketos”, “ravers”, etc., los que al parecer ya han abandonado cualquier dejo de conciencia social y han dejado de ver al Estado (ahora en manos de los reaccionarios panistas) como el adversario que les suprime las oportunidades educacionales y laborales.

Quizás sea la fatiga de ver que la situación del país no cambia, pero ahora sus frustraciones adolescentes los llevan a tomarla contra “los raros”, los que vagamente tiene el perfil de esos seres que la sociedad moralista desdeña. Con esa consigna se envalentonan y golpean a “emos”, en Querétaro, en Tijuana, en el D.F. con la excusa de que se ven como “maricas”. Solo faltó que alguien les pusiera la canción de “Puto” de Molotov para que la escena quedara insólitamente tétrica.

Para redimirse

Ofrecer un correctivo es más bien difícil, ya que pedir revertir el retroceso ideológico en México no se va a dar sino hasta que la población se harte de los excesos de los gobiernos panistas y los eche del poder, pero en este momento no se vislumbra una alternativa ideológica y política que vincule al electorado.

Por lo pronto, las organizaciones de “el orden” tienen que ofrecer protección a estos grupos y ser mucho más astutos al identificar y prevenir los linchamientos vía Internet. Los “emos” tienen que buscar el diálogo y la concertación con otras tribus juveniles, pues al final son un derivado de todas estas tribus (algo “darketos”, medio “punki”, un poco “metaleros”), vamos a que son los descendientes directos de las tribus que ahora los enfrentan.

Además, los “emos” deberían tomar la iniciativa y crearse espacios de reunión propios. Pero, lo más importante es que nosotros los que escuchamos, fomentamos y compramos música denunciemos a los grupos de rock con mensajes reaccionarios e intolerantes y que rechacemos sus arengas de ofender a los otros con el simple afán de “divertirnos” en la bola, y de la misma manera apoyemos a los grupos que demuestren su conciencia social en sus letras y sus mensajes. Pero lo más crucial es que cada una(o) de nosotras(os) retomemos el legado del rock y fomentemos la conciencia social para que así mantengamos los espacios de rock como zonas de tolerancia, para todos(as) las tribus.