Para nadie es un secreto que el sueño utópico de ver al “Latin Alternative” como un género prominente dentro de la música latina se ha esfumado. Al final de cuentas, quizás esto no sea tan perjudicial, ya que todavía a algunos de nosotros nos irrita que alguna gema de Julieta Venegas sea arrancada fuera de contexto y mutilada con monótonos beats reggaetoneros o pseudo-tecno. Que sea un género para especialistas (o de “nicho”) tiene sus ventajas, ¡claro! además de pertenecer a un reducido grupo de gente posmo-cool. Sin embargo, dos acontecimientos ocurridos recientemente presagian futuras temporadas de sequía audiovisual.
Malos auguriosPor un lado, el lanzamiento de “MTV Trés” diluye el impacto que el “Latin Alternative” (a mí me gusta más el término “rock latino”, pero estoy siguiendo la pauta del medio) tenía en la previa encarnación del canal de música. Si las canciones del género rara vez existían en las ondas radiales, al menos los videos tenían mucho mejores probabilidades de colarse en la programación de los canales de videos. Es más, hasta algunas de las producciones de las bandas locales fueron vistos en MTVS, pero de ese sabor ya no va haber. Aunque es de aplaudir el re-lanzamiento de MTV, su nueva programación está diseñada con un marcado énfasis en el reggaeton y música de moda (Top 40). Todavía no se ve claro que vaya existir algún programa especializado en rock. Es obvio que están tratando de llegar la audiencia adolescente bilingüe, but does MTV believe that Latino teenagers don’t listen to Latin Alternative? Y claro que el argumento es de que habrá videos de rock, siempre y cuando lleguen al top 10, pero para que eso pase... ¡suerte margarito! Aparte de Maná, Julieta Venegas y algún otro exponente, esto se antoja complicado. Por ahora, MTV Trés si bien no ha azotado la puerta en la cara al género, la ha cerrado al grado de hacer que YouTube.com sea la única alternativa para ver videos de rock latino. El otro asunto que azota al Latin Alternative y en especial a los grupos latinos de Estados Unidos es el abrupto cierre definitivo de la cadena Tower Records. Tower ha sido hasta la fecha la cadena que más apostó al género y a las producciones independientes de origen local. Tower puso en sus estantes tanto a los “hits” como a los “misses”. Todo en el afán de explotar la viabilidad comercial del género. No es lo mismo tener un disco de una banda local en venta en alguna tiendita del barrio o en Ritmo Latino que en las Towers de West Covina o Sunset Blvd. El mero posicion amiento de los discos ledaba una exposición nacional y me atrevo a decir hasta global a los discos. La desaparición de Tower nos vuelve a empujar hacia el ghetto de los estantes de las tiendas latinas y a tener que volver a recurrir al ingenio para poder vender esos montones de CDs manufacturados en ediciones limitadas y que costaron sudor, desveladas y adeudos. Lo grave del asunto es que Tower sin duda tendrá que negociar sus deudas y pagos a los distribuidores. Esto supone un durísimo golpe a las disqueras y distribuidoras de los títulos de Latin Alternative. Para entidades como Verdad y Justicia y Delanuca, Tower era su tienda “anchor” y ahora tendrán que recorrer un largo proceso para obtener alguna resolución de pago y o el regreso de los CDs. Eso significa que si eres una banda local y tus discos están en Tower, vete haciendo a la idea de que o no vas a recuperar tu inversión, o si eres afortunado tan sólo recibirás un pirrico cheque en concepto del pago de tus piezas. Estos dos eventos, aunque separados, vienen a hacer mucho más difícil la difusión y las propuestas musical estanto las que provienen de Latinoamérica como las que surgen dentro de Estados Unidos. Sí, claro que existe el Internet en donde podemos encontrar de todo, comprado o “regalado”. Sin embargo, su disponibilidad sólo es útil para los ya iniciados en el género. ¿Cómo podemos interesar a un mayor público si las canciones, videos y discos se tienen que buscar en sitios de Internet? Ahora TODOS, desde las multinacionales hasta el grupo que apenas ha prensado sus primeros mil discos, tendrán que chambearle mucho más duro para poder presentar sus canciones ante un gran público. De lo contrario, nos quedaremos en la obscuridad, como es ver a nuestras bandas en maltrechos bares y sólo podera sistir a giras de los mismos cinco grupos internacionales de siempre a falta de promoción de nuevos e interesantes grupos latinoamericanos que pujan por darse a conocer en estos lares. Es hora de usar la imaginación y el ingenio para hacer que el género no sólo se mantenga, sino que encuentre nuevas canales de difusión y distribución para hacer más grande el “nicho”. |