Es una figura muy querida en Colombia y respetada en Latinoamérica y España. Sus largometrajes “Rodrigo D. No Futuro” (1990) y “La Vendedora de Rosas”(1998), lo convirtieron en uno de los cineastas más conocidos de AméricaLatina, y recientemente la película “Sumas y Restas” (2004), recibió grandes elogios al enseñar, una vez más, su gran maestría y el acierto de su particular mirada. Ahora, Víctor Gaviria llevará a la pantalla grande el fenómeno de la inmigración Latinoamericana en España.
LA VIDA, TAL CUALEl director de cine Colombiano, Víctor Gaviria (Medellín,1955), retrata en sus obras la vida de su ciudad, Medellín y aborda los aspectos y realidades que han marcado la historia de la capital antioqueña. La vida de la calle y el narcotráfico son dos temas sobre los que Gaviria ha reflexionado en profundidad. Gracias aun guión hábilmente estructurado y al trabajo comprometido de los actores naturales, que han vivido en primera persona las experiencias narradas, el resultado de sus películas es sorprendente y desgarrador. “La foto de mis películas hasta el momento ha sido la de Medellín. He querido mostrar, con el trabajo de actores naturales, aspectos de la ciudad, que son dolorosos y duros, pero que finalmente han marcado a Medellín y para poder cambiar las cosas negativas y enterrar el pasado hay que aceptar y afrontar la realidad”, señala Gaviria. Gaviria viajó a España para participar, junto a Alejandro González Iñárritu y Daniel Burman, en el evento del centro cultural iberoamericano Casa de América titulado “Jóvenes Talentos del Cine Latinoamericano”, donde cada uno de los prestigiosos directores de cine presentaba el trabajo de un joven talento de su país, apadrinando su carrera.
INMIGRANTES, FENÓMENO GLOBALEl cineasta Colombiano se enfrenta ahora a un nuevo reto: ser uno de los primeros directores en hacer una película sobre el fenómeno de la reciente y masiva inmigración Latinoamericana en España. El proyecto, producido por el también conocido cineasta Hispano-Argentino Enrique Gabriel, está bastante avanzado y el equipo se prepara para rodar en los próximos meses. “Vamos a hacer un proyecto sobre los inmigrantes Latinoamericanos en España. Siempre he vivido en Colombia, concretamente en Medellín, ni siquiera me he ido para la capital, Bogotá. Medellín es una ciudad que todo el año tiene un clima primaveral, pero nosotros no sabemos que es primaveral, porque no tenemos un verano asesino, como el de España. No sabemos lo que es el clima, es una especie de bienestar que nos ha insensibilizado. Y cuando me encuentro con Colombianos que van a Europa, o a Estados Unidos, noto que tienen una experiencia humana que descargan. El inmigrante es un elemento ‘humanizante’ muy importante y cada cual tiene muy claro cuál es su sacrificio, su tarea. Por ejemplo, en Colombia las clases alta y media no tienen la noción de sacrificio, y en España descubro que los inmigrantes sí la tienen, tienen un grado de humanidad que sus compatriotas en el país de origen no poseen”, dice el cineasta Colombiano. DE VIVA VOZEn entrevista exclusiva Gaviria nos revela algunos detalles de su más reciente proyecto. -¿Qué lo lleva a decidir embarcarse en una película que trata de la inmigración en España?. -- No he sido nunca un inmigrante, siempre he estado en Medellín, nunca he vivido fuera de mi ciudad. Me siento muy atado a Medellín y sus contradicciones me han fascinado, me siento muy cómodo allá. Por tanto, no ha sido una gran virtud quedarme allí. Hacer este nuevo proyecto significa un gran reto como cineasta, como persona. También incluso me sirve para superar esas contingencias de no haber salido de la ciudad, y acompañar a tanta gente que se ha volcado en esa arriesgada aventura. -Pero de alguna forma son los personajes de sus otras películas, aquellos que tanto quiere, los que emigran… -- Exactamente, yo los conozco en su desespero, en su angustia, en su falta de oportunidades, en sus limitaciones y en sus grandes virtudes. Es gente sin ninguna oportunidad que le ha tocado abrirse un espacio en su barrio, en sus calles, es gente sin horizonte. Admiro mucho esa fuerza, esas ganas de salir adelante que tienen los inmigrantes y de la que carecen muchos de los personajes que he abordado en mis otras películas como, “La vendedora de rosas” que se rinden, se abandonan, renuncian. -¿Ofrece hoy Colombia más esperanzas para sus ciudadanos?, ¿Cree usted que pronto no hará falta emigrar para prosperar?. -- Hoy Colombia ofrece esperanza para su gente, pero el beneficio del progreso que se intenta gestar en Colombia, lo disfrutarán otras generaciones, no la gente que hoy está en la calle. La educación es el pilar del progreso y toma tiempo educar a la gente. Los valores de la calle, -en donde se muere joven, no hay esperanzas de vida, donde todo es instantáneo, e incluso el amor dura una semana- todavía están allí y hay mucha gente, mucha, que vive esta vida, unav ida excluida de la sociedad. -¿Cuál sería el mensaje de esta película?. -- Quiero hacer una película que les muestre a los dirigentes Colombianos y Latinoamericanos que, decierta forma, (ellos) contribuyen a que los ciudadanos no puedan vivir en su tierra y tengan que emigrar a otro lugar para buscarse una vida mejor. Los inmigrantes contienen la humanidad que hemos perdido en estos países, en el sentido de compromiso, de sacrificio, una capacidad de amor extraordinaria. Creo que los inmigrantes son una inyección de amor para España. El problema de los países del primer mundo es que el bienestar es un sedante social, que hace que se viva una realidad cada vez más virtual, y que los aleja cada vez más del contacto físico. La inmigración es una buena noticia para el primer mundo. -Están trabajando fuertemente en la preproducción de esta película, ya tienen pulido el guión, y usted ha venido varias veces a España a estudiar este fenómeno de la inmigración masiva. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido?. -- En Madrid veo una muy buena actitud por parte de las autoridades, hacen campañas preventivas promoviendo la integración a fin de que no ocurralo que sucedió en Francia, como una especie de sensatez, de racionalidad, una gran tolerancia que uno no está acostumbrado a vivir. Tuve la oportunidad de conocer la casa hispano-Colombiana, uno de los centros de integración y participación del ciudadano, y me pareció maravillosa. Llevan a cabo una serie de actividades gratuitas muy bien organizadas para formar al inmigrante y facilitar su integración en la sociedad Española. Están realmente muy bien montadas, no son casas oscuras y tristes, o locales apesadumbrados de los inmigrantes, son casas llenas de luz. Allí me encontré con unos Españoles con una muy buena actitud, que no le temen a la integración, y que saben que este es un proceso positivo para todos, incluso para nuestros países, cuyos inmigrantes se están formando fuera de los valores de la calle, y ellos van a difundir en nuestros países los valores de la esperanza, el trabajo, el esfuerzo y la paciencia.- ¿Cree usted que el inmigrante conserva siempre estos valores, o tiende con el tiempo a olvidaros cuando alcanza la meta, y logra ascender en lae scala social?. -- Acceder a una civilización implica también una traición a los orígenes, en el sentido de que las clases populares, cuando se convierten en clases medias, van accediendo a una civilización donde pierden la solidaridad que hay en las clases populares. El inmigrante llega a España impulsado por el amor a su familia, las ganas de sacar adelante al todo el cleo familiar y no le teme al sacrificio. A mí esto me conmueve mucho. Son personas que tienen claro que se están sacrificando por los suyos y es un gesto que espero no olviden cuando logren alcanzar sus metas, ya que el bienestar es una droga que te hace olvidar los fines que te impulsaron a salir de tu país. |