Te quiero verde Print E-mail
Written by Alicia Monsalve   
Wednesday, 28 May 2008

Te quiero verdeSimplemente con hacer una búsqueda en Internet, por más discreta que sea, encontrarás los consejos e información básica para vivir una vida más "green", desde cómo convertirte en activista, hasta aprender a leer las etiquetas de los alimentos y a investigar qué tan verdes son los productos que consumimos. Seguramente algunos ya lo habrán hecho y, de esa forma o porque ya tienen una conciencia ecológica pre-formada, habrán hecho votos para llevar una vida más en armonía con el bienestar de nuestro planeta y de los seres que en éste convivimos.

Pero, ¿cómo podemos evaluar si nuestro estilo de vida cotidiano es lo suficientemente responsable con el ambiente? Tal vez lo primordial es, en primer lugar, darse cuenta de la necesidad de hacerlo.

Muchos viven descuidadamente y no se rigen por ningún patrón a la hora de decidir los productos
y conductas que forman parte de su diario quehacer, a veces por desidia, pero la mayoría de los casos porque ser cuidadosos con el ambiente nos hace la vida un tanto "complicada"
y nos recuerda esa palabra que muchos tratan de eludir: responsabilidad.
Pero, si quieres darle un poco de verdor a tu vida, puedes empezar por hacer un inventario de cuán verde estás ahora.

Ecología es vida
Al hablar de ser "responsables con el ambiente", muchos se imaginan que eso sólo aplica al visitar un monumento natural, o al afiliarse a una organización ambientalista, pero ser ecológicamente responsable es algo tan íntimo y personal como elegir un jabón de tocador que no dañe el ambiente, o evitar deshacerse del preservativo usando el inodoro para que no acabe en el desagüe que desemboca en el mar.

Todo lo que hacemos tiene un impacto ambiental, desde comer hasta respirar, aunque por supuesto hay actividades como transportarse, que causan un daño ecológico tan grande que salta a la vista.

En países desarrollados, como Estados Unidos, aunque existe quizás más conciencia ecológica entre sus ciudadanos que en otros lugares, se siguen emitiendo gases tóxicos, desperdiciando los recursos y explotando, con modelos económicos no sustentables, las materias primas o el capital humano de países en desarrollo.

Y es que no todo lo que parece verde es verde, por ejemplo el costo ecológico de algunos combustibles alternativos (biofuel) puede ser tan grande como el de los combustibles fósiles, porque implican el uso de fertilizantes, provocan desforestación o desplazan cultivos destinados al consumo humano, lo que encarece el costo de los alimentos. La energía eólica y solar son mucho más limpias.

Usar bolsas de papel y no de plástico incrementa el consumo de papel, pues aunque las bolsas sean de papel reciclado usan al menos una porción de pulpa de papel nuevo. Por ello, es mejor no usar bolsas en absoluto y llevar contigo un bolso o carrito de compras.

¿Qué tan verde eres?
Saber de dónde provienen y cómo se fabrican o producen los bienes que consumes es fundamental, no sólo para el ambiente sino para tu propia salud.

Cuando pensamos en contaminación vemos sospechosamente a nuestro alrededor, pero ¿qué tan contaminado está tu propio cuerpo? Algunos metales pesados como el plomo, cadmio, berilio, arsénico pueden ser depositados lentamente en nuestro organismo a través de la respiración, los cosméticos, el agua o la ingesta de alimentos contaminados. Muchas ciudades, terrenos, bahías, ríos y edificios están cargados de depósitos invisibles de estas sustancias tóxicas y nosotros al vivir allí las absorbemos inadvertidamente.

La próxima vez que vayas a tu examen físico anual, pregúntale a tu médico de cabecera qué puedes hacer para conocer si has acumulado metales o toxinas. Hay exámenes de sangre, orina y fragmentos de cabello que pueden darte una respuesta. Los niños y animales pequeños son especialmente vulnerables a estas sustancias y a las consecuencias de la exposición a ellas. El ambiente de trabajo es crucial: asegúrate de que en tu empresa se cumplan las regulaciones de OSHA (Occupational Safety and Health Administration) y consulta con tu supervisor si notas algún riesgo ambiental.
www.osha.gov 

Acto de constricción
Es que no basta con reciclar. Tomar conciencia sobre la importancia de establecer el ahorro energético de los recursos y fijarte en el impacto ecológico de lo que comes, bebes o compras como parte de tu rutina diaria no sólo te ayudará a emplear tu sentido común en pro del ambiente, sino que probablemente mejorarás tu propia calidad de vida.

Una buena técnica es hacer un recuento de lo que haces (anual, semanal, diariamente) e identificar cómo puedes hacer cada una de esas actividades lo más ecológicamente posible: por ejemplo hacer tu rutina de ejercicios al aire libre en vez de usar caminadora eléctrica, tomar una ducha en vez de llenar la tina, cambiar el inodoro por los modelos ecológicos que usan menos agua, instalar un filtro y dejar de comprar agua embotellada, buscar una forma de transporte que ahorre o minimice el uso de gasolina, hacer un menú semanal saludable y preparar los alimentos en casa evadiendo los congelados.

Puedes evitar ir de vacaciones a lugares que están sufriendo el impacto del turismo. Es preferible ver la foto de una prístina playa protegida que visitarla y contribuir a su maltrato. Hay lugares que deben permanecer tan vírgenes como se pueda y en vez de convertirte en parte del problema puedes usar tus días libres para participar en actividades de resguardo ambiental o asistir en el rescate o reproducción de especies en peligro (como las tortugas).

En fin, si analizas cómo es tu rutina particular, tu trabajo, tu familia, tus amigos, cómo funciona tu comunidad, tu escuela o universidad, tus representantes (alcalde, concejales, congresistas, etc.), seguramente encontrarás la forma de adaptar tus hábitos para ver tu vida reverdecer y activarte para ejercer tanto tus derechos como tus acciones en pro de mejorar el ambiente.

Entre las recomendaciones de Greenpeace para salvar el ambiente está el observar, permanecer alerta a cualquier actividad que te parezca nefasta y denunciar, tomar fotos, organizarse para contrarrestarla. Los que mejor pueden cuidar el ambiente en cada rincón del planeta son las propias comunidades.

Las universidades son excelentes plataformas para hacerse miembros activos de la comunidad ecológica, ya sea tomando clases que te ayuden a entender el ambientalismo y la vida saludable, investigando o haciendo trabajo comunitario.

Pero, como a veces las buenas intenciones se quedan allí y no las ponemos en práctica es bueno hacer una lista de metas ecológicas, que sean viables (evita ponerte metas imposibles de cumplir) y ponle fechas tope a corto, mediano y largo plazo. De esta manera podrás ir haciéndolo paso a paso y preferiblemente comparte tus planes con las personas que convives, como tu familia, pareja, amigos... así podrás involucrarlos también y se hará un trabajo de equipo. Es muy difícil vivir en armonía con el ambiente si en tu propio ecosistema particular no logras el equilibrio.

La música líquida es más ecológica
El uso generalizado de Internet también permite ahorros energéticos al evitar que la gente deba desplazarse para trabajar, estudiar, hacer compras, pagos y depósitos bancarios. Hacer uso de las opciones online también ayuda a ahorrar papel.

Si bien el uso generalizado de computadoras es una causa de contaminación, ya que algunos componentes de estas máquinas son altamente tóxicos, la descarga musical podría ser considerada más ecológica que la copia física, ya que evita (en teoría) que se impriman tantos discos y que por ende haya menos gasto de energía y menos basura. También ayuda el conocer lo que tus artistas favoritos hacen en favor del ambiente, puedes convertirte en parte de las organizaciones ecológicas que ellos apoyan, difundirlas y promoverlas, y tal vez hasta podrás estar en contacto con ellos gracias a que comparten el interés por conservar el planeta.

Nadie lo hará como tú
La otra palabra que a veces nos atemoriza cuando hablamos de ecología es una tan evitada como la responsabilidad: compromiso. Compromiso implica involucrarse, tomar cartas en los asuntos álgidos, inmiscuirse en política para lograr que se aprueben leyes ecológicas y se protejan los recursos, las especies en peligro, los ecosistemas frágiles y las personas, porque el hombre puede ser una especie en peligro de extinción si no cuidamos lo único que realmente tenemos: el planeta que nos da vida.

Si consideras que no tienes tiempo para convertirte en un activista, pero quieres darle sentido verde a tu vida, hay maneras de contribuir hasta cuando envías e-mail o usas Facebook, puedes poner en tu firma un enlace que lleve a alguna organización ambiental que merezca tu apoyo (como www.greenpeace.org o Sierra Club), añade un mensaje que vaya con tu filosofía o haz voluntariado online uniéndote a iniciativas como grupos y propuestas.


Alicia Monsalve
Acerca del Autor:
Periodista. Egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Caracas, Venezuela (1987). Co-fundadora de Al Borde. Fue editor-in-chief desde su estreno, el 3 de julio de 1997, hasta octubre de 2004. Continúa con Al Borde detrás de cámaras, actuando como senior editor de la publicación.


 
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