Aunque uno no sea fan del género metalero (del cual Metallica es, sin duda, el máximo exponente) es un crimen no asistir a ver el documental de Bruce Sinofsky y Joe Berlinger.
Súbitos EventosA petición de los miembros de Metallica, Sinofsky y Berlinger comenzaron a documentar lo que sería la grabación de su último larga duración y terminaron con una cinta en donde súbitamente la banda se queda sin bajista, con un disco incompleto y a punto de disolver una carrera de casi 20 años, de la cual el grueso del publico sólo conocía la parte glamorosa o la de los escándalos y los excesos.
Son esos mismos excesos los que son expuestos como la raíz de todos los problemas que aquejaron a la banda, desde el alcoholismo de James Hetfield, hasta la controversia creada por Lars Ulrich cuando se manifestó en contra de Napster, convirtiéndose en uno de los personajes más odiados del mundo musical. A través del documental somos testigos de intensas sesiones de terapia de grupo que llegan a ser al mismo tiempo incómodas, intensas, hilarantes y hasta dolorosas. “Some Kind of Monster” no es necesariamente un documental de una banda de rock, sino de las relaciones lastimadas y el proceso de rehabilitación de las mismas. Lo particular es que se hace imposible ignorar que se trata de la banda que después de reinar en los 80, sobrevivir a la oleada grunge en los 90 y finalmente reivindicarse como leyenda a principios de este siglo, sigue enfrentándose a los mismos demonios de todo matrimonio. Claro, también hay momentos que son intensamente sublimes y que ayudan al documental a terminar en una nota alta después de que vemos a la banda reinventándose para terminar el disco y recuperándose de la salida del grupo del bajista Jason Newsted, hasta el final de las audiciones para encontrar al reemplazo en Robert Trujillo -quien irónicamente se convierte en el más beneficiado de los conflictos del monstruo metalero-. |